SOCIEDAD › UNAS 22O HECTAREAS ARRASADAS POR UN INCENDIO

El bosque perdido de El Bolsón

El fuego empezó el domingo y ayer estaba “contenido”, aunque el gobierno rionegrino admitió que el panorama “no es alentador”.

“La pérdida es incalculable, lo que se perdió del bosque tardará 50 años en crecer”, determinó el secretario de Gobierno de El Bolsón, Eduardo Rubilar, en torno de las consecuencias del incendio que comenzó el domingo y ya arrasó con más de 220 hectáreas de bosque nativo, pinos, bosque achaparrado y campos productivos. Hasta ayer el fuego se encontraba contenido gracias al trabajo de 115 brigadistas y las condiciones climáticas, aunque la Secretaría de Ambiente provincial admitió que el panorama “no es alentador”. Más allá de las pérdidas, no hubo víctimas. Apenas una familia fue evacuada por prevención.

“El fuego está contenido”, determinó el jefe de la central de operaciones del Servicio de Prevención y Lucha contra Incendios Forestales (SPLIF) de El Bolsón, Domingo Sales, a Página/12. El incendio es el octavo de la temporada “pero es el más grande de los últimos tiempos”, indicó Rubilar a este diario. El funcionario enfatizó que “el fuego se encuentra en un lugar lejano a la zona en la que la gente viene a veranear, es decir, los veraneantes pueden venir con tranquilidad”.

En la zona afectada trabajaron brigadistas con equipos y tres aviones hidrantes que arrojaban 5 mil litros de agua por vuelo.

Las llamas, que comenzaron el domingo después de las cuatro de la tarde, se localizaron en la zona de Los Repollos, a unos 20 kilómetros al norte de El Bolsón, provincia de Río Negro. “Causa humana”, sintetizó Sales como el motivo de las llamaradas. “Lo que no se puede determinar es si fue intencional o por descuido o accidente”, agregó.

Hay dos tipos de causas de incendios forestales: “La natural y la humana. La primera puede provocarse como consecuencia de los rayos de tormentas eléctricas, y la humana, cuando se descarta la anterior”, advirtió Sales.

En El Bolsón “es el primero de esta magnitud. El domingo comenzó el fuego y el viento ayudó a que se propagara. Hace tiempo que no había un incendio tan grande, pero la pérdida recién se podrá evaluar cuando se sepa la magnitud del desastre. Es una pérdida que no tiene precio”, recordó Rubilar.

En uno de los últimos partes de ayer se indicaba que el fuego “está contenido. No tiene propagación, es decir, se le cortó la continuidad. Después viene la etapa de control que implica que sobre trabajo anterior, apurado ante la urgencia, se repasa el terreno con herramientas y agua, se raspa el suelo, se podan árboles, se deja todo ordenado”, explicó Sales. La situación se contiene con líneas cortafuegos, que son “como veredas anchas” cuyo trabajo se realiza con topadoras neumáticas cortando la forestación al ras hasta llegar al suelo mineral para que el fuego no se propague. El ancho de las líneas cortafuegos se hace de acuerdo con la altura del pastizal o del bosque y pueden tener desde 5 metros hasta los 20 o 30 metros.

Sales también especificó que “el trabajo de control para reforzar el de contención puede llevar tres o cuatro días dependiendo de las condiciones climáticas y focos que queden”. Dentro del perímetro quedaban ayer en la tarde tres o cuatro focos.

Rubilar sostuvo que “contra la naturaleza no se puede luchar, las condiciones climáticas van a ayudar a que los incendios no se propaguen, pero si llega a haber viento, por más esfuerzo que se haga no se podrá controlar”.

De la noche del lunes al martes por la mañana el fuego arrasó tres hectáreas. Desde el domingo se perdieron bosques implantados, pinos de bosques nativos, cipreses y campos de distintos propietarios.

“No hubo heridos, no permitimos voluntarios. Gendarmería intervino para el corte de ruta. Hasta el lunes trabajaron 90 brigadistas y hoy (por el martes) se sumaron 25 brigadistas”, relató Sales.

Sólo “el domingo se evacuó una vivienda por prevención”, indicó el especialista en incendios quien señaló que el siniestro “no fue el primero de la temporada, que va de octubre a marzo. El primero fue en octubre y arrasó 40 hectáreas. El segundo fue en noviembre y éste fue el octavo”.

Hasta 1986, antes de que se creara el SPLIF, “se sucedían entre 400 y 500 fuegos por temporada. A partir del ’86 se redujo a 70 fuegos por temporada porque comenzó a trabajarse en la prevención, se capacitó a los equipos, se dieron charlas en las escuelas, entre otras actividades”, relató. En ese sentido recalcó que “en el 90 por ciento de los casos, los fuegos se originan por causa humana”.

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En el lugar trabajan contra el fuego 115 brigadistas.
 
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