SOCIEDAD › UN POLICIA Y DOS MENORES DETENIDOS EN EL CASO DE PALERMO

Presos por una “muerte dudosa”

La Justicia investiga si Matías falleció como consecuencia de golpes que recibió. Para la autopsia, la causa fue un “edema agudo de pulmón”, que no suele originarse en traumatismos.

 Por Horacio Cecchi

La muerte de Matías Bragagnolo, en las calles de Palermo Chico, sigue sumando confusión y dudas. El policía que cacheó a Matías en el hall del edificio de Ortiz de Ocampo 2882 se encuentra detenido. También, dos de los jóvenes que participaron de la pelea en la calle, aunque no está claro qué papel tuvieron y si son sospechosos de homicidio en una causa todavía calificada como “muerte dudosa”. El informe previo de la autopsia señaló un edema pulmonar como causa de la muerte. Todo indica que el resultado más profundo de la pericia dará respuesta a buena parte de la confusión. Ayer, tras el sepelio de su hijo en el Memorial de Pilar, Bragagnolo padre desmintió que Matías tuviera problemas de salud –en respuesta a las versiones que dudan del homicidio– y denunció que había sido asesinado con una piedra. Martín, hermano mellizo de la víctima, aseguró que el policía pateó a Matías cuando estaba en el piso.

Decenas de compañeros del 5º año del Colegio Esquiú acompañaron a los familiares de Matías al sepelio, en el Memorial de Pilar. “Nunca tuvo absolutamente nada, iba al gimnasio tres veces por semana, si hubiera sido muerte natural estadísticamente hubiera tenido 100 oportunidades antes para que le pase lo mismo y nunca pasó. El forense se pudo haber equivocado”, dijo el padre de Matías, Marcelo Bragagnolo. Respondía de ese modo al cúmulo de versiones que se fundamentaban en el resultado preliminar de la autopsia: “edema pulmonar agudo”, resultado que la familia creía entender como “muerte natural”.

En la puerta de la cochería de Congreso y O’Higgins, en Belgrano, donde fueron velados los restos de su hijo, Bragagnolo agregó que “lo único que sé son las cosas que le contaron algunos chicos del colegio a sus padres. Estaban en la casa de unas amigas en Figueroa Alcorta y Ortiz de Ocampo, salieron a comprar a un quiosco y cuando volvían se encontraron con una barrita de once chicos, si tuvieron una discusión no lo sé. Aparentemente de los dos chicos que estaban con Matías, uno cruzó la calle y entonces lo agarraron a Matías entre los once, le pegaron muy fuerte y después le tiraron una piedra que aparentemente le pegó en el cuello. Matías salió corriendo, se refugió en el palier del edificio donde estaban sus amigos y sus amigas, los once chicos agresores fueron a buscar a un policía, le dijeron que mi hijo les había robado un celular, lo cual después se demostró que era falso”.

Martín, el hermano mellizo de la víctima, también dio una versión semejante, pero agregó que “apareció un policía nadie sabe bien de dónde y les creyó a los otros chicos (que aparentemente denunciaban el robo de un celular), lo tiró al piso a Matías para revisarlo, le pateó las piernas para que las abra y después le pateó las costillas”.

Ayer, en el Juzgado de Menores 1, la jueza María Teresa Salgueiro y la fiscal 2 de Menores, María Elena Holden, escucharon primero el testimonio del médico forense que intervino en la autopsia; luego, las declaraciones de los dos chicos detenidos. A última hora de la noche se aprestaba a declarar el policía detenido, un agente de 32 años y 3 años con el uniforme al que le cargaban la responsabilidad de haber procedido “mal”. “Estaba de guardia en la vereda del Museo Renault, y lo llaman los chicos que decían que les habían robado un celular –señaló a Página/12 una fuente policial–. En lugar de avisar a sus superiores, el agente intervino directamente. Fue al lugar, lo pateó en los tobillos para que los abriera y lo cacheó. Después se fue. El chico se desvaneció y ahí llamaron al Same. En ese momento fue un patrullero, según los reglamentos.”

El informe preliminar de la autopsia indicó edema pulmonar agudo, pero la síntesis no ayudó a aclarar las cosas. Siguió siendo incomprensible cómo se desarrollaron los hechos. La versión del enorme cascote (“una baldosa”, llegó a decir Martín) presentada por los amigos de Matías, por su padre y su hermano, no coincide con lo que relató el kiosquero que, ayer, volvió a recordar que “un gordito que estaba lejos agarró una piedra grande pero estaba muy lejos y enseguida que la levantó le dijeron ‘dejá eso, boludo’, y el gordito la dejó en el piso. Igual estaba muy lejos”.

Por otro lado, la versión de la golpiza era sostenida por familiares y amigos, mientras que otros testimonios como los del kiosquero y el portero de Ortiz de Ocampo, además de las primeras versiones policiales, señalaban que Matías no presentaba marcas de golpes ni heridas.

Un experto perito forense describió a Página/12 el edema pulmonar y las posibles causas que lo provocan. “Se llama edema pulmonar cuando los pulmones están llenos de sangre. Los pulmones reciben la sangre oxigenada y expelen la que no lo está. La sangre la bombea el corazón y el intercambio se produce a través de las terminaciones de los pulmones, los alvéolos. Si el corazón no bombea, el pulmón se llena de sangre. El edema de pulmón no se produce por un golpe sino por un cuadro cardíaco y hay que ver qué lo provocó. Hay que estudiar si tenía algún problema congénito que diera asintomático y que con la pelea se desencandenó. Es también un cuadro que se presenta con consumo de sustancias tóxicas. Es difícil que se trate de un hecho traumático, un golpe muy fuerte y muy directo en el corazón, como para detenerlo. Pero hay que estudiar el caso.”

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La madre y el hermano mellizo de Matías, durante el sepelio, en Pilar.
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