SOCIEDAD

Un método para proteger jóvenes a puro cacheo

En Villa Gesell, “la ciudad de los jóvenes”, la Bonaerense dice proteger de la violencia a esos mismos jóvenes, poniéndolos de cara contra la pared y cachéandolos a todos como si fueran delincuentes. Y ahora nadie ordenó esos operativos.

 Por Carlos Rodríguez
desde Villa Gesell

Si de algo alardean los geselinos es cuando afirman que la villa “ha sido, es y será de los jóvenes”, al menos durante los meses de verano. Sin embargo, tal vez por la presión de algunos informes amarillistas –y desmesurados– sobre supuestos desmanes provocados en Gesell y San Bernardo por “bandas de jóvenes drogados o borrachos”, al menos desde el domingo por la noche se están realizando “operativos de prevención” masivos que ponen a todos los chicos bajo sospecha. “Hubo al menos tres o cuatro pibes heridos de cierta gravedad en peleas que se producen a la salida de los boliches o en la peatonal 3, como resultado del exceso en el consumo de alcohol”, le dijo a Página/12, para justificar la medida, un jefe policial que estuvo al frente de los operativos que se realizaron a tres cuadras de la terminal de ómnibus. Grupos de policías, con el respaldo de móviles, desde antes de la medianoche del domingo y hasta las 4 de la madrugada de ayer, pararon a todos los colectivos de la línea 504 que iban hacia el centro. Si bien no hubo denuncias por violencia en los procedimientos, las quejas de los chicos fueron coincidentes: “Nos hicieron bajar a todos, nos hicieron poner las manos contra el colectivo, como si fuéramos delincuentes, y mujeres policías nos requisaron para buscar armas o drogas”, según los relatos coincidentes de varios jóvenes recogidos por Página/12, que presenció tres de esos operativos.

Según la policía de Gesell, a través del jefe citado, que pidió disculpas por “no poder decir el nombre para evitar problemas con la superioridad”, los operativos habían sido dispuestos por el Ministerio de Seguridad de la provincia, con asiento en La Plata. Ayer estuvo en Gesell, en la sede municipal, el subsecretario de Investigaciones de esa cartera, el ex fiscal Paul Starc, que le dijo a este diario que analizaron temas vinculados con la seguridad en Gesell y en otros lugares de la costa. Según Starc, este año “no hubo un crecimiento de los robos” en la zona. Sostuvo que los casos más graves fueron “siete robos en casas de Pinamar, pero me parece que se exageró un poco en la difusión periodística de esos hechos”. Sobre los operativos, derivó la respuesta al subsecretario de Seguridad provincial, Martín López Perrando, que aseguró que desde su despacho “no partió ninguna orden de realizar operativos masivos, ni en Gesell ni en ningún lugar de la costa”. El funcionario se comprometió a averiguar “quién dio esa orden” y estimó que tal vez fue la idea de “algún jefe policial”, dado que la Municipalidad de Gesell tampoco se hizo cargo del tema.

Lo cierto es que los operativos se hicieron y no sólo en los colectivos de la línea 504, que recorre de punta a punta la avenida 3, que en el centro, por las noches, se convierte en peatonal, sino también con autos particulares y motos. “No tenemos ninguna mala intención en contra de los jóvenes, lo hacemos por su propia seguridad. Si encontramos armas blancas las secuestramos y de esa manera evitamos problemas posteriores, porque las peleas son permanentes y han dejado víctimas”, insistió el jefe policial consultado por ese diario en pleno operativo. Era curioso ver, como pudo hacer este diario, que los obligados a bajar eran sólo los jóvenes de sexo masculino. Los pocos adultos podían seguir viaje sin ser revisados, aunque fueran peligrosos jefes del narcotráfico.

El jefe policial dijo que sólo buscaban “armas blancas”, pero era obvio que tenían también en la mira las drogas y el alcohol. De hecho, se secuestraron varias botellas de cerveza o de vino, casi siempre vacías, ocultas debajo de los asientos de los vehículos. El primer operativo, presenciado solo por el cronista de Página/12, fue bastante riguroso y molesto, aunque no violento. Incluso fue aprovechado por el chofer del micro para cobrarle el boleto a más de uno, sin importar si lo había perdido o si no lo había sacado nunca. El boleto único, a partir de enero, cuesta 1,80, precio que ha merecido muchas críticas de parte de los usuarios y de sectores políticos que lo consideraron “una barbaridad”.

El tema del alcohol y la droga en los jóvenes que están de vacaciones en la costa fue agitado por dos informes que salieron al aire por América TV y por Canal 9. En ambos casos se hicieron afirmaciones temerarias sobre la supuesta existencia de “bandas de jóvenes que se drogan y se emborrachan frente a las autoridades policiales, que no hacen nada”. En los dos programas se mostró la cara de apenas una veintena de chicos, la mayoría de ellos tomando cerveza y otras bebidas alcohólicas en la calle. También se mostraron imágenes de jovencitos, con menos de 17 años, que supuestamente estaban consumiendo drogas, lo que viola normas judiciales expresas que resguardan la identidad de menores.

–¿Hay jóvenes detenidos por venta o por tenencia de drogas? –preguntó Página/12 al jefe policial que se mantuvo en el anonimato.

–No, de ninguna manera. Las únicas detenciones que se hicieron fueron las de personas de entre 40 y 50 y pico de años. Y tampoco hubo detenciones en los operativos que estamos realizando ahora –aclaró el policía.

En el primer operativo presenciado por este diario, los jóvenes expresaron su rechazo entonando viejos cánticos antipolicía, lo que hizo que alguno de los agentes sacara a relucir el famoso palo de abollar ideologías, como decía Mafalda. Esta vez no lo usaron. En los otros dos operativos, ya con el fotógrafo de Página/12 presente, la actitud de los policías fue mucho más tranquila todavía. Las dos “femeninas” que cacheaban a los chicos hasta preguntaron cuándo salía la nota, porque querían verse retratadas en el diario. La influencia cholula del programa Policías en acción. Lo cierto es que los operativos, con chicos levantando los brazos contra los colectivos, hacían recordar escenas de la dictadura militar, aunque no hubiera violencia.

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Página/12 presenció los operativos, que no tenían violencia física pero que recordaron a la dictadura.
Imagen: Pablo Piovano
 
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