SOCIEDAD

Don Carlos y sus dos mujeres

 Por C. R.
Desde Villa Gesell

En la charla, Rosemarie Gesell habló de todos los temas. “Mi papá se separó de mi madre (Marta Tomys) a poco de venirse a vivir a los médanos. Se juntó con la que era su jefa de ventas (en Casa Gesell), su secretaria. Fue entonces que con mi hermano Bubi nos vinimos a vivir acá y nuestros otros cuatro hermanos se quedaron con mamá, en Buenos Aires.” Recuerda que en el tiempo en que todavía sus padres estaban juntos “mi mamá se pasaba todo el verano sola, acá, con todos sus hijos. Mi papá iba y venía de la fábrica en Casa Gesell. Ella no aguantó y se separaron”.

Rosemarie Gesell abundó sobre el tema en el libro Carlos Idaho Gesell, su vida, del que es autora. Recuerda que en el invierno de 1935, además de la lucha contra los médanos, su padre debía atender a “su mujer y sus seis hijos, que le reclamaban algo de ese tiempo que nunca se decidía a disponer para ellos”. Y también estaba Emilia Luther, su secretaria y segunda mujer.

A ella la describe como “una atractiva mujer de pelo negro y hermosos ojos azules. Alta, espigada, siempre elegante, muy moderna e independiente, captó cada vez más el interés de mi padre”. El matrimonio pasó el último verano juntos, el de 1936, y vino la separación. Antes hubo algún escándalo en la familia y la mamá de Rosemarie cortó por lo sano: “Le dijo que se decidiera por Emilia o por ella. Lo había acompañado al extranjero, había pasado penurias en los Estados Unidos, en Buenos Aires y los médanos. Le había dado seis hijos. Estaba dispuesta a compartirlo todo, pero no a él con otra mujer. Tenía que definirse”.

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Rosemarie, en los hombros de su padre, en la villa aún sin nombre.
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