La Argentina era un país con un desempleo del 2,3 por ciento, donde el 10 por ciento más rico de la población obtenía doce veces más ingresos que el 10 por ciento más pobre. Tres décadas después, el panorama es otro. El decil de la población de mayores ingresos obtiene 34 veces más recursos que el 10 por ciento más pobre.