Más allá de los reiterados lamentos de la cadena, la carne sigue siendo un excelente negocio. La prueba es que el capital extranjero está desembolsando millones de dólares para dominar la actividad. En apenas tres años, las brasileñas JBS-Friboi y Marfrig compraron siete frigoríficos exportadores, a los que sumarán Quickfood y Best Beef. Las estadounidenses Cargill y Tyson Foods desembarcaron en otras tres plantas. En conjunto concentran el 15 por ciento de la faena y el 40 por ciento de la Cuota Hilton. En un sector altamente atomizado esos porcentajes son suficientes para dominar el mercado. Quedando sólo el Grupo Mattievich y Coto como jugadores nacionales con peso propio.