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Sábado, 6 de septiembre de 2008

MURIó AYER EDUARDO BERGARA LEUMANN

El dandy de la escena porteña

Actor, presentador, vestuarista y escenógrafo, fue un auténtico showman que logró hacer confluir lo culto y lo popular. Creó la famosa Botica del Angel, espacio multidisciplinario considerado el primer café-concert de la ciudad de Buenos Aires.

 Por Emanuel Respighi

Artista de raza, de fina y variada sensibilidad estética, que lo llevó a destacarse como actor, showman, vestuarista y escenógrafo, pero sobre todo por su calidez de anfitrión, Eduardo Bergara Leumann falleció ayer a los 76 años. Paradojas del destino, la muerte del gordo se produjo justo en el día de su cumpleaños y lo encontró en su casa de Luis Sáenz Peña 541, última residencia de la famosa Botica del Angel, espacio multidisciplinario inaugurado en 1966 y considerado el primer café-concert de la ciudad de Buenos Aires. Inclasificable, desde ese reducto y los posteriores programas televisivos La Botica del Angel y La Botica del Tango, Bergara Leumann se convirtió en un gran promotor cultural en la ciudad. Como no podía ser de otra manera, el velatorio del artista se realiza hasta hoy a las 10 en la Casa de la Cultura del gobierno de la ciudad (Avenida de Mayo 575). Luego, sus restos serán inhumados en el Panteón de Actores del Cementerio de la Chacarita.

Amante con igual devoción del tango, los viajes, el arte y la buena comida, Bergara Leumann se transformó en un símbolo cultural de la ciudad de Buenos Aires, gracias al generoso lugar que cada uno de sus proyectos les brindó a sus artistas, fueran consagrados o noveles talentos. Tras un frustrante paso por el cine (en la película La simuladora, donde pasó de un rol protagónico en rodaje a un papel secundario luego de la edición), durante los ’50 y los ’60 el gordo se destacó como vestuarista, llegando a ser director de la sastrería del Teatro General San Martín en 1964 y a crear la primera sastrería propia y especializada de la TV, en Canal 13, en 1966.

Olvidando definitivamente su ambición de convertirse en un actor de renombre, en diciembre de ese mismo año Bergara Leumann inauguró la primera Botica del Angel. Sastrería teatral que por un error de carpintería –la tarima para los probadores era demasiada amplia y se le ocurrió usarla como escenario– se transformó en el primer café-concert, por aquel espacio pionero surgieron artistas que luego fueron pilares del espectáculo nacional, como Nacha Guevara, Valeria Lynch y Susana Rinaldi, entre otros. Además, por ese lugar del under porteño Bergara Leumann recibió personalmente y de pie en el escenario a artistas como Niní Marshall, Tania, Antonio Gasalla, Leonardo Favio y Haydée Padilla. Fue tanta la repercusión que tuvo su espacio cultural que al año siguiente estrenó un programa televisivo homónimo en el 13, donde el anfitrión recibía a artistas de variadas disciplinas vestido de ángel con alitas en la espalda. “Fue el Instituto Di Tella en la TV”, dijo alguna vez su creador.

Consolidado definitivamente como presentador, Bergara Leumann también aprovechó su placer por los viajes para encabezar en el 13, en 1969, Los viajes del ángel por el mundo. Entre 1974 y 1980, este hombre de gustos sofisticados vivió en Europa, donde participó en clásicos como Casanova (1976), de Federico Fellini, con quien cultivó una estrecha amistad, y Calígula (1979), de Tinto Brass. Además, en aquellos años en el Viejo Continente tuvo una pequeña intervención en El animal, del francés Claude Zidi, con Jean-Paul Belmondo y Raquel Welch, y trabajó con figuras destacadas como Louis de Funes, Shelley Winters, Mónica Vi-tti y Fernando Rey.

En su regreso al país, en 1982 volvió a trasladar el formato de la Botica del Angel a la televisión, esta vez bajo el título de La Botica del Tango, acompañado por un staff de músicos compuesto por Raúl Lavié, Roberto Goyeneche, Amelita Baltar, Alberto Castillo, Ricardo “Chiqui” Pereyra, Guillermo Fernández y Rosana Falasca, con una orquesta de lujo dirigida por Mario Marzán. Se dio el gusto de continuar combinando placer y trabajo: el ciclo televisivo se estableció como un clásico televisivo, recreando el mismo clima de su café-concert hasta 1988, momento en el que las autoridades del viejo Canal 11 decidieron levantar el programa tras casi siete años al aire y reemplazarlo por la serie estadounidense Martillo Hammer. Otra vez, siempre vestido de impecable traje, chaleco, galera y pañuelo al tono, Bergara Leumann logró hacer un ciclo de entretenimiento popular reuniendo a figuras tan disímiles como Jorge Luis Borges, Ernesto Sabato, Raúl Lavié, Niní Mar-shall, Libertad Lamarque y Mirtha Legrand.

Multifacético, el presentador y artista participó de numerosas películas argentinas, en las que se destacó por la fuerte presencia que siempre irradiaba desde su físico y elegancia para vestir. El hombre de la deuda externa (1987), Olga, la hija de aquella princesa rusa (1972), Juguemos en el mundo (1971), El extraño del pelo largo (1970), Che, OVNI (1968), Cómo seducir a una mujer (1967), Primero yo (1964), Delito (1962), El negoción (1959), La simuladora (1955) y Ensayo final (1955) fueron algunos de los films en los que Bergara Leumann pudo poner en práctica –en clave lúdica–- su vocación actoral.

Sibarita por elección, amante del buen vivir, Bergara Leumann logró hacer confluir lo popular y lo culto, el under y el mainstream, con una naturalidad tan misteriosa como envidiable. Con su muerte, se fue un pedazo grande de la cultura porteña. Probablemente, quien fuera el último dandy surgido de los cimientos de la inmensa ciudad.

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Bergara Leumann falleció justo el día en que cumplía 76 años.
 
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