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Miércoles, 12 de noviembre de 2008

EL CICLO 2008 DE TEATRO POR LA IDENTIDAD EN EL CERVANTES

“Buscar por fuera de los márgenes”

Así definen Susana Cart, Cristina Fridman y Arturo Bonín, de la comisión organizadora, al principal objetivo en la nueva etapa que comienza mañana, en el marco de un teatro nacional, para seguir apoyando la tarea de las Abuelas de Plaza de Mayo.

 Por Hilda Cabrera

“¡Esto nos rompió todas las estructuras. Tres semanas de noviembre en el Teatro Nacional Cervantes era algo impensable!” La actriz Susana Cart expresa así el impacto que les produjo, a ella y a sus compañeros de la comisión de Teatro por la Identidad, la actriz Cristina Fridman y el actor Arturo Bonín, el hecho de que fueran invitados por el director y el subdirector del Cervantes, Rubens Correa y Claudio Gallardou, a ofrecer el programa de este año, con obras nacionales e internacionales, en las tres salas de ese coliseo, y de miércoles a domingo, siempre, como ha sido habitual en los ciclos de TxI, con entrada libre y gratuita. La propuesta les permitió cumplir el sueño de reunir y conocer personalmente a esos otros que se ocupan de TxI en provincias y fuera de Argentina. “Gente que se ha unido a este proyecto de manera espontánea, a la que asesoramos, pero a distancia, salvo que tengamos la oportunidad de viajar, como lo hicimos, a Misiones, Paraná y Tierra del Fuego.”

Con esa invitación y otros apoyos quedó atrás la incertidumbre sobre el espacio a ocupar, aun cuando hayan recibido siempre la solidaridad de los dueños de salas del circuito independiente e incluso del comercial. Por otro lado, que el ciclo 2008 fuera declarado de interés cultural por la Legislatura de la Ciudad significó “otro paso en la continuidad, aun cuando el importe del subsidio siga siendo de 30 mil pesos”, como apunta Bonín. El actor se refiere al aporte que desde 2004 recibe la organización y que en algún momento pareció peligrar, si bien fue otorgado por decreto con participación de Cultura y Derechos Humanos y Sociales de la Ciudad.

–¿Qué opinan de este reconocimiento institucional?

Susana Cart: –Creo que se ha entendido que TxI es teatro político y no partidario y que cualquiera sea el gobierno que esté la ayuda será bien recibida, porque no habrá quien nos cambie el discurso ni nuestra forma de accionar.

Arturo Bonín: –Tomamos estas colaboraciones como un reconocimiento al trabajo y sin que la aceptación implique un compromiso con el gobierno de turno. En esto hay que ser claro: la ayuda será bienvenida en tanto y en cuanto no se pretenda cooptar el ciclo.

–¿Se mantiene la libertad de forma y contenido en las obras?

Cristina Fridman: –Absolutamente. Abrimos y cerramos este encuentro con la obra que dio origen a TxI, A propósito de la duda, con dramaturgia de Patricia Zangaro. Con ese trabajo nació el movimiento, pero no la idea de crear un teatro por la identidad, impulsado desde antes del 2000 por Abuelas.

S. C.: –Patricia ha hecho una relectura, porque pasaron ocho años y se produjeron grandes cambios. A propósito... se presenta en la apertura y en otras dos fechas.

–¿Esta vez habrá un TxI internacional?

C. F.: –Es un orgullo para nosotros que venga El Galpón, de Montevideo, con su obra La embajada, de Marina Rodríguez. Ella cuenta un episodio de la dictadura uruguaya (1973 a 1985) referido al asilo en la Embajada de México. Vendrán también elencos de Madrid y Barcelona, donde acaba de finalizar un ciclo de TxI. Estela de Carlotto, presidenta de la Asociación Abuelas –que estuvo en la apertura de los ciclos españoles–, contaba que mientras acá las abuelas buscan a los nietos, allá son los nietos los que buscan a sus abuelos caídos durante la Guerra Civil o víctimas de la represión franquista.

–Siendo TxI un movimiento que genera preguntas, ¿qué pasa con aquellos hijos que buscan su identidad biológica no porque sus padres hayan sido víctimas de la represión, sino porque los han entregado de forma ilegal?

C. F.: –TxI nació por una idea de Abuelas para hablar sobre la apropiación, pero ellas se ocuparon de darle un marco legal a esas otras búsquedas.

S. C.: –Gracias a la gestión de Abuelas se promulgó una ley por la cual los hijos adoptados –no importa si fueron apropiados o no– pueden averiguar quiénes son sus padres. En estas búsquedas todo suma, y la divulgación que se puede hacer a través del teatro, de la televisión, de la música... es muy importante. Al comienzo de los ciclos se nos acercan muchas personas. Nosotros las derivamos a Abuelas. Antes lo hacían con mucha cautela, ahora, en cambio, vemos que se expresan de modo más directo. Creo que la necesidad de identidad en los chicos con padres no biológicos dejó de ser un tema tabú. En parte, porque los testimonios que se van conociendo muestran que muchas de las víctimas era gente común, en el sentido de que tenía utopías pero no iban por la calle tirando bombas. No todos andaban con armas, independientemente de que tampoco es lícito el secuestro, la tortura y la apropiación en el caso de que fueran guerrilleros.

A. B.: –En aquella época se creía en la fuerza de las armas como instrumento de cambio social. Pero no es lo mismo eso que el terrorismo de Estado. En Argentina, el Estado ejerció la violencia cuando era su deber mantener y respetar las leyes. Cuando el Estado agrede ya no hay más que hablar: las palabras no sirven.

–¿Qué apoyo recibieron?

C. F.: –El principal provino del Teatro Cervantes al decidir incluir a TxI en su programación y destinarle un dinero que de otra manera no hubiéramos obtenido. Los dueños de salas independientes y algunos del circuito comercial fueron siempre solidarios, pero sólo teníamos funciones los lunes. Del ámbito oficial recibimos siempre colaboración del Centro Cultural Ricardo Rojas, el Recoleta y el Teatro San Martín.

S. C.: –Colaboró el Fondo Nacional de las Artes, el Instituto Nacional del Teatro, Proteatro, Canal 7, que no da dinero pero nos pasa un videoclip, y Radio Nacional, que apoya con la difusión; el gobierno de la ciudad con los afiches y los 30 mil pesos, y el Ministerio de Educación de la Nación, con la edición de las obras. El año pasado, en Caracas, en la Feria Internacional del Libro, nos arrancaban los textos de las manos e hicimos dos funciones a lleno total. Los venezolanos se entusiasmaron con la propuesta, porque conocen bien el tema de las Madres y de los desaparecidos –sobre todo a través de los viajes de Hebe Bonafini–, pero no tanto éste de nietos y Abuelas.

–¿Cómo influye la participación de las provincias?

A. B.: –Este ciclo con obras de provincias nos hace crecer, contribuye a la identidad del argentino, tan variada, porque no es lo mismo un puntano que un fueguino.

S. C.: –Hay que aclarar que acá todo es transparente, que no se gana plata, sino amigos.

A. B.: –Buscar a esos chicos que ahora son adultos desde un lugar público como el Cervantes nos saca un poco de los márgenes. Lo digo desde lo institucional y no porque los márgenes no sean valiosos. Este interés oficial le da otra entidad al ciclo, aunque, pensándolo, preferiríamos que no hubiera más ciclos, porque eso significaría que todos los chicos han sido recuperados. Desde 1997, cuando germinó la idea de Abuelas para difundir esta terrible situación, se recuperaron 97 chicos, y muchos de ellos ya están trabajando con Abuelas.

C. F.: –En medio de la preproducción del ciclo y de nuestros problemas por solucionar el tema de los alojamientos y de los folletos, en los que colaboró el dibujante Rep con unas tarjetas muy de su estilo, se comunicó con nosotros un nieto que estuvo en la Legislatura el día que se le dio carácter de interés cultural al movimiento. Contó que había conocido a Juan Cabandié (uno de los nietos recuperados) cuando Juan era Mariano y que él había tratado de concientizarlo. Con cada ciclo se nos presentan más historias –y todas muy fuertes– de chicos que vienen buscando a hermanos o hermanas porque les dijeron que sus madres fueron apresadas estando embarazadas.

S. C.: –Cada caso es una historia conmovedora. Cuando aparece un nieto en el escenario se produce un shock aún más grande que ver a una Abuela, porque hasta ese momento la idea del apropiado es una abstracción, pero cuando ese nieto se corporiza todo cambia. Abuelas tiene un centro psicoanalítico donde se tratan muchos chicos. Algunos saben que sus padres no son los biológicos, pero no quieren avanzar porque temen que vayan presos. Se da el caso de que esperan que mueran para que, en el caso de que se compruebe que han sido apropiadores, no reciban castigo penal. Aunque no todo es así: sabemos que algunos fueron dejados a vecinos o abuelos cuando secuestraron a sus padres.

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Cristina Fridman, Arturo Bonín y Susana Cart celebran que los apoyos garanticen la continuidad del ciclo.
Imagen: Sandra Cartasso
 
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