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Jueves, 4 de diciembre de 2008

LA DECADENCIA DE LOS SUPERHéROES, ANALIZADA POR EXPERTOS

El esplendor y la derrota de la generación Aquaman

En la pieza que se presenta en el Teatro del Abasto, el superhéroe acuático va a contramano del mito clásico. “Hoy se ve al superhéroe para adentro, se transformó en un problema individual. Es un conflicto de él con él, y con su poder.”

 Por Julián Gorodischer

¿Cómo explicar qué era un superhéroe a un niño? “¿Cómo?”, preguntarán aquellos crecidos en la generación de los héroes verdaderos. La virtud total de Superman es incomprensible para un joven espectador de los X Men o de los Héroes, de Universal Channel. Los nuevos relatos masivos tratan de héroes prófugos: los alados tienen la conciencia intranquila por estar “viviendo mal”. No tienen orgullo de casta; están más bien ansiosos porque “aparezca la cura”; son temerosos y están asediados por un villano que es siempre más poderoso que ellos. ¿Qué puede saber de superhéroes alguien que aprendió que Batman, en su versión de 2008, ha devenido en un personaje secundario de su propia fábula?

El Aquaman que interpreta Diego Velázquez (los miércoles a las 21 en el Teatro del Abasto) brinda testimonio de esos superhéroes vencidos. Aquaman ha sufrido la desgracia del encierro y la servidumbre. Su modo de padecer es exhibirse (tolerar ser exhibido) como un “fenómeno” ante morbosos visitantes –rol que se asigna al público en cada función– a un parque similar a Mundo Marino. Su cuidador, para hacer doler más la paliza, ha programado como ringtone de su telefonito el jingle de El Hombre Araña. La crisis generalizada de un relato da la bienvenida a superhéroes trágicos como el Aquaman de Velázquez; su grito (literalmente, cuando no puede soportar más la tortura) representa a una generación perdida. De eso hablan Ciro Zorzoli (el director de teatro que entrenó a los actores de Aquaman), Hernán La Greca (el poeta que los inspiró) y Diego Velázquez, el artífice de la puesta, en un bar de Constitución. Diego Velázquez supo sobre Hernán a través de dos poemas de La Fuerza. Juntos, esta tarde, exploran la melancolía que sobrevuela sus imaginarios.

Trágico

“El personaje de Aquaman vive además otra tragedia: la editorial le cambió la historia y lo volvió un superhéroe que no tiene nada que ver con su origen. Antes era naïf, ecológico casi, no traspasaba los límites del territorio acuático”, dice Velázquez. “Lo oscurecieron mucho: un villano le mató el hijo, la esposa se ha vuelto loca. Le dice que el hijo murió por su culpa. Le cortaron la mano, tiene el pelo larguísimo; ¡tiene una mano de agua!” Su torpe cuerpo ya no puede desplazarse más que rodando; sorbe del charco de agua que hay en el piso como si purgara los últimos restos de dignidad.

Hernán La Greca: –Es típico de la industria hacer cambiar a los superhéroes. En una tira actual, la Liga de la Justicia vive diez mil años después. Me interesan más los lugares comunes del pasado que el nuevo catálogo.

Diego Velázquez: –Claramente Aquaman no tiene que ver con los superhéroes que funcionan hoy...

–¿Qué piensan de los superhéroes de la actualidad? ¿Qué representan para ustedes los viejos y qué los nuevos?

D. V.: –El Hombre Araña es el símbolo de la moda, del ahora. Es el que tiene tres películas; ya de por sí al Hombre Araña siempre le fue mucho mejor que a los otros; ha tenido serie propia, ha sido adulto y adolescente. Es un superhéroe por accidente, alguien que por casualidad o por accidente aprende que héroe no es quien nace como tal.

H. L. G.: –Ninguno nace ni se hace por elección. Siempre se es superhéroe por fatalidad. Quizá Batman sea el único que haya podido elegir.

Sobre el poema

“Me he escapado del amor como he podido. Ahora//me persiguen por impago. En la unción//del sueño está la carne pero nunca es la que espero.//Mi padre era marinero y yo me pinto//anclas o delfines en los hombros, que fatalmente//se borran con el agua.”

Así empieza el texto de La Greca (ver aparte) que da origen a la pasión de Velázquez. Encontró un libro que resumía el fin de la idolatría. Quiso ubicar al autor, subió a su blog una foto infantil hallada en Internet como si rastreara a un niño extraviado; lo consagró como ídolo. Esta tarde, mientras se conocen, no le dice cuánto lo tocaron sus poemas. Más cauto, lo invita a una próxima función. Lo noquearon esas historias de derrotados que se aferran al poder de antaño. El poeta le había encontrado no solamente el dolor a Aquaman: “Mi padre era marinero y yo me pinto anclas o delfines en los hombros, que fatalmente se borran con el agua”. El lamento es colectivo.

–¿Qué otros superhéroes sufren?

Ciro Zorzoli: –Los increíbles son débiles.

D. V.: –El protegido, de M. Night Shyamalan, también deja a la vista una forma de construirlo como un débil.

–Y el Batman de Christopher Nolan (2008) ni siquiera es el protagonista de su propia película, devorado por el Guasón de Heath Ledger. ¿Se puede hablar de una retirada?

D. V.: –Los superhéroes son tridimensionales, no tan lineales, no una sola cosa.

C. Z.: –En términos sociales quedó muy limitada la idea de líder. De pronto, en el mundo no lo hay. Y en algún momento existieron. Hoy todo se presenta contradictorio, todo es cuestionable.

D. V.: –Superman era la imagen del héroe deteniendo a unos ladrones que robaban un banco. Ese discurso ya no vale.

–Más cercanos a los viejos superhéroes son Jack Bauer (Kiefer Sutherland) o Jason Bourne (Matt Damon), en relatos complejos que los sobreponen al terrorismo global y a la conspiración desde lo más alto del poder político. ¿Hay superhéroes sin superpoderes?

D. V.: –Jason Bourne es lineal como personaje; no me convence. James Bond está muy emparentado con Bourne.

H. L. G.: –En Casino Royale es el menos superhéroe de la saga, más humano. Hace sólo lo que efectivamente puede resolver un humano.

Los de hoy

En el cotejo de lo que se recuerda y lo que nos rodea, lo contemporáneo siempre pierde.

C. Z.: –Los superhéroes están en función del deseo de un otro o una otra, más que presentados como seres deseantes.

H. L. G.: –Sólo las mujeres fueron las más sexuadas. La Gatúbela de Michelle Pfeiffer era infernal.

C. Z.: –Esa Gatúbela marcó la diferencia. Hay una cuestión moral: la mujer puede ser usada como un objeto para debilitar al héroe.

D. V.: –Pero donde había sexo verdadero era con La Mujer Maravilla...

–¿Se relacionan los actuales superhéroes con las estrellas de rock?

–En la obra el rock star que por momentos interpreta Aquaman marca ese pico de fama y éxito que luego cae. Se me viene a la cabeza Amy Winehouse.

–¿No encuentran conexiones entre los movimientos a escala planetaria que generan, cómo el rock star, devenido superhéroe, salva a “uno” (David Banda) en representación del mundo?

H. L. G.: –Rige la fantasía de que superhéroe y rock star están muy solos. Comparten el olvido si no logran mantenerse en la vidriera.

D. V.: –Me han dicho que cuando canto en la obra, mi Aquaman recuerda a los Sex Pistols.

C. Z.: –No hace falta investigar la decadencia de una estrella de rock: ya hay un imaginario.

El vacío

D. V.: –Hoy se ve al superhéroe para adentro. Se transformó en un problema individual. Es un conflicto de él con él, y con su poder.

–¿Su drama es cómo hacerse cargo del poder?

C. Z.: –Nadie puede erigirse como figura. El conflicto es “qué me pasa a mí”. De hecho, hasta Batman duda sobre si continuar.

D. V.: –Y en X Men son perseguidos por el presidente y las cosas se ponen complejas.

–También Hancock es un desertor...

D. V.: –Destruye la propiedad privada, rompe, está fuera de control. No cumple con su destino de cuidarnos a todos.

C. Z.: –Batman tiene que pasar a ser clandestino.

–¿Imaginan un resurgimiento desde los márgenes del mundo, desde la Argentina por ejemplo?

D. V.: –No, ellos son la guardia imperial de los Estados Unidos, basta pensar en los colores de La Mujer Maravilla.

–Pero, ¿y Maradona?

C. Z.: –Tenemos una relación muy complicada con las personas que llegan a un grado alto de notoriedad. No sé cuán fácil puede ser desarrollarse en este tipo de sociedad.

–¿Todo el heroísmo se va al fútbol?

C. Z.: –Basta con ver las presentaciones de Fútbol de Primera...

–También las Olimpíadas hablan de superhombres, más que humanos que incluso vuelan en el caso de los acróbatas...

C. Z.: –Pero un superhéroe corresponde a otro estándar de vida, por eso se liga tan poco a una sociedad como la nuestra.

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“El Hombre Araña es el símbolo de la moda, tiene tres películas. Al Hombre Araña siempre le fue mucho mejor que a los otros.”
Imagen: Jorge Larrosa
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