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Domingo, 10 de octubre de 2010

HOPPO!, LA BANDA PARALELA DEL CANTANTE DE CAFE TACVBA, TOCA HOY EN EL KONEX

“Hay mucho de placer en este proyecto”

Rubén Albarrán formó el grupo con su viejo colaborador Arturo Flores y dos músicos chilenos. Hacen páginas gloriosas del cancionero latinoamericano y no quieren grabar discos.

 Por Roque Casciero

Rubén Albarrán tiene un particular modo de descansar: durante el habitual “año sabático” que su banda, Café Tacvba, se toma después de cada ciclo de disco y gira, decidió armar un proyecto paralelo junto a dos músicos chilenos –Rodrigo “Chino” Araos y Juan Pablo “Muñeco” Villanueva– y a Alejandro Flores, habitual colaborador de los tacvbos. “Ya llevaba como medio año en la casa y necesitaba salir”, dice el cantante entre risas. “Aparte, el placer te hace descansar y en esto hay mucho placer.” La banda en cuestión se llama Hoppo! (una voz sioux que significa “vamos”) y este martes (12 de octubre) se presentará en el Konex, Sarmiento 3131. La particularidad es que Albarrán y compañía hacen versiones de clásicos del cancionero latinoamericano como “Gracias a la vida”, “Te recuerdo, Amanda”, “Alfonsina y el mar” y “Canción con todos”. “Conocí al Chino en 2001, en un evento en la Ciudad de México, y desde entonces cultivamos la amistad”, arranca Albarrán con el relato de cómo se armó Hoppo!. “Las veces que veníamos al sur con Café Tacvba nos encontrábamos, y a través del Chino conocí a Muñeco. Y estaba pendiente el gusto de hacer cosas juntos. Por otra parte, hace cuatro años murió mi madre y para mí esto es una suerte de homenaje, porque canto canciones que ella me mostró y me inculcó cuando era pequeño. Y también es un homenaje a lo femenino, porque ese disco que escuchaba mi madre era uno de Mercedes Sosa, cuyo fallecimiento sufrimos hace poco, y hay composiciones de Violeta Parra. Entonces sí está el espíritu femenino presente en este trabajito que hicimos, que es de puro placer y para ofrecerlo a quienes quieran escucharlo.”

–¿Habrá un disco de Hoppo!?

–No, no vamos a hacer un disco ni estamos buscando un contrato con una disquera. Es algo que hacemos de corazón, no es para vender, no queremos que así se conserve. Es el gusto de salir a tocar, de compartir la música... nos encanta estar de gira, que nos dejen ofrecer música. Hay mucho placer involucrado en esto.

–¿Sólo van a hacer estos conciertos o hay planes para seguir en cada descanso de Café Tacvba?

–En Hoppo! tenemos una frase: “No tenemos metas, pero tenemos un poco de mota (risas)”. En realidad, este momento es lo único que existe: todos tenemos otros compromisos, otros proyectos. Entonces, nos juntamos ahorita y tocamos. Y quizás en algún otro momento volveremos a juntarnos, cuando coincidan las agendas de todos.

–Las versiones que hacen no están tan lejos de las tradicionales, pero tienen un sabor propio.

–Sí, tienen su saborcito. Afortunadamente, las personas con las que estamos colaborando son unos musicazos, los admiro muchísimo, y esto tiene momentos bien buenos, de mucha emoción, de mucho placer por la música.

–Una particularidad es que utilizan una cítara para hacer canciones latinoamericanas.

–El gusto por estas músicas tradicionales nos ha unido, porque nos prestamos discos, escuchamos, es parte de nuestra amistad. Sentimos que es parte del momento que vivimos como latinoamericanos, porque son temas de los ’60 o los ’70, y ahora es un momento mucho más global, pero a nosotros nos encantan.

–La poética de esas canciones encaja con este momento de América latina, en que se mira los ’60 en busca de ejemplos...

–¿Sabe qué? Son canciones tan poderosas y vigentes, espíritus tan vivos, que cualquier momento es su momento (se ríe). Son composiciones maravillosas.

–Además de las versiones, ustedes tienen una canción original, “Réplica de amor”, motivada por el terremoto en Chile.

–Sí, justo acabábamos de reunirnos en México, a trabajar en los arreglos de estas canciones, con el plan de que íbamos a tocar. Estábamos ensayando cuando nos enteramos de la noticia del terremoto y nos sentimos desconsolados, con angustia por estar tan distantes. Teníamos la necesidad de, aunque sea, mandar un buen pensamiento. Y lo hicimos a través de la música, que es lo único que sabemos hacer... bueno, no lo único, pero sí lo que estábamos haciendo en ese momento (se ríe). Ahora no tenemos tiempo de montar más canciones originales, será más adelante. En vivo hacemos un canto guaraní, hacemos un mantra... pero no tenemos un gran repertorio: tocamos lo que presentamos.

–¿Qué hay en el futuro para Café Tacvba?

–El siguiente año comenzaremos el ciclo de nuevo: nos juntaremos, nos mostraremos canciones, las arreglaremos, las grabaremos, después haremos promoción y saldremos de gira. Otra vez la vueltita... pero llegaremos alimentados. En el círculo de Café Tacvba es importante que trabajemos con otras personas porque así conocemos otras formas, aprendemos y estamos frescos cuando regresamos a la banda. Eso es algo que nos ha hecho mucho bien.

–¿Ya vislumbra por dónde irán las canciones que aportará a la banda?

–No, eso lo descubrimos todos cuando nos juntamos. Podemos tener ideas y cuando llegamos las ponemos sobre la mesa en el ensayo, pero ahí es donde empieza a suceder lo que tiempo después se graba.

–Y esta aventura de Hoppo!, ¿podrá tener alguna influencia musical en Tacvba?

–Estoy aprendiendo muchísimo y eso es algo bien bello de este proyecto, así que hay muchas cosas que me voy a llevar a Café Tacvba, porque es experiencia. Pero no necesariamente serán cuestiones musicales o de forma. Tal vez sean más de concepto, de visiones, de cosas que me gusta aprender y que espero poder aplicar a Café Tacvba para hacerlo mejor grupo.

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“Nos encanta estar de gira, que nos dejen ofrecer música.”
 
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