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Domingo, 11 de diciembre de 2011

ABRIR PUERTAS Y VENTANAS Y MISS BALA EN EL FESTIVAL DE LA HABANA

Vínculos familiares vs. violencia narco

La película argentina está entre las favoritas del festival cubano, donde se luce también un furioso film mexicano.

 Por Oscar Ranzani

Desde La Habana

Con tan sólo 23 años, María Canale tiene una trayectoria en teatro (estudia desde los 16) y este año se produjo un cambio en su vida como actriz: debutó en el cine como una de las protagonistas de Abrir puertas y ventanas, ópera prima de Milagros Mumenthaler, que entró al universo cinematográfico por la puerta grande. Su film ganó el Astor de Oro a la Mejor Película y la cineasta obtuvo el Astor de Plata a la Mejor Dirección en el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata. Previamente, Abrir puertas y ventanas había sido distinguida con el Leopardo de Oro a la Mejor Película en el prestigioso Festival de Locarno. Y en ese mismo certamen, Canale fue galardonada con el premio a la Mejor Actriz. Estos pergaminos no hacen otra cosa que ubicar a Abrir puertas y ventanas en el podio de los tres films argentinos más importantes de esta temporada de festivales, junto a Las acacias, de Pablo Giorgelli (Cámara de Oro del Festival de Cannes), y El estudiante, de Santiago Mitre (Premio Especial del Jurado en Locarno). El trío integra también la Competencia Oficial de Operas Primas en el 33º Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano y es muy probable que vuelvan a cosechar premios en la muestra de La Habana que culmina hoy.

Presente en la capital de Cuba para acompañar la proyección de la película, Canale reconoce que no sabía que le gustaba tanto trabajar en cine hasta que le llegó la convocatoria de Mumenthaler. “Fue la primera vez que trabajé en una película grande, en un largometraje como protagonista. Entonces, me fui dando cuenta de lo que es. Y de lo que significa este proceso de festivales me estoy dando cuenta ahora. La vengo pasando muy bien y me sigue gustando, así que ojalá mi trabajo siga por ahí”, confiesa a Página/12. Y luego explica las sensaciones del premio en Locarno: “No me lo esperaba, fue totalmente sorpresivo. Es muy lindo. Los premios son raros porque uno dice: ‘¿Y con esto qué pasa?’. Es como un reconocimiento y ya, pero es lindo tenerlo. Pero me parece que, a pesar de eso, uno tiene que seguir trabajando y formándose”, agrega la actriz.

Abrir puertas y ventanas reflexiona sobre los vínculos familiares, más precisamente sobre las relaciones entre tres hermanas en el proceso posterior a la muerte de un ser querido: su abuela. Huérfanas de padre y madre, Marina (María Canale), Sofía (Martina Juncadella) y Violeta (Ailín Salas) son muy diferentes a la hora de vivir la ausencia, aunque en todas aparece como rasgo en común una cierta incertidumbre. “Ante la muerte de la abuela mi personaje es el que quiere conservar las cosas como están, porque ella es la que más sigue los pasos de su abuela. Estudia Letras, se viste como vieja, quiere preservar los muebles. Sofía, el personaje de Martina, impulsa más a la acción y al cambio todo el tiempo. Siempre está generando choques y quiebres. Ante este momento, ella reacciona de una forma activa. Y el personaje de Ailín, Violeta, como es el más chico no encuentra su lugar en todo este caos y decide que para hacerse presente lo que tiene que hacer es irse”, explica Canale.

Película de climas y cargada de silencios que llegan a provocar una fuerte tensión dramática, Abrir puertas y ventanas –que todavía no se estrenó en Buenos Aires– es lo suficientemente universal como para entenderse en cualquier latitud. “Es una historia de tres hermanas, de ese momento en que uno empieza a tener responsabilidades de adulto, y quizás es muy confuso si no hay una figura de adulto. Pero son cosas que pasan en todas partes. La película va teniendo reconocimientos en diferentes festivales y la gente se sensibiliza con la historia”, admite Canale. Si bien la actriz reconoce que es una película que reflexiona sobre cómo se vive la muerte en el proceso inmediato posterior, señala que también indaga en el universo de los vínculos familiares. “Quizás hay algo de conocerse mucho, pero no decirse ya tanto o que solo una mirada habla muchísimo. Está lo de la muerte como un trasfondo que condiciona todo este momento de las hermanas, pero este momento duro hace aflorar cómo es cada una, cómo se vincula cada una con la otra. Se hace foco en ese momento pero también para ver cómo son los nexos entre estas chicas.”

En cuanto a la Competencia de Largos de Ficción, se presentó Miss Bala, del mexicano Gerardo Naranjo, un film cargado con la misma dosis de violencia que de intensidad. Si bien es una película con el recurrente tema del narcotráfico –el problema más grave en el México actual–, el film de Naranjo no cae en ningún cliché y tiene una construcción tan sólida como compleja. La protagonista es una joven que decide presentarse en un concurso de belleza titulado Miss Baja California... y ése es el momento en que comienza su calvario. Cuando quiera acordarse, estará dentro de una organización criminal, donde los narcos la usan para que transporte dinero y armas. A cambio, y sin que ella siquiera lo pida, la ayudan a que se corone como Miss Baja. Si bien la joven nunca ocupa un espacio de poder, queda inmersa en un mundo cruel, despótico y oscuro, en el que la libertad será una palabra olvidada en su vocabulario. Lo que se dice una pesadilla en vida. Y aunque se trate de una ficción, Miss Bala es un documento preciso de los peligros en los que se puede ver envuelta gente común y corriente en el México actual.

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Martina Juncadella, Ailín Salas y María Canale, en Abrir puertas y ventanas.
 
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