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Sábado, 21 de junio de 2008

MUSICA › ENTREVISTA A LEóN GIECO, QUE PRESENTó POR PARTIDA TRIPLE

“Una variedad que no se puede creer”

El músico de Cañada Rosquín dice que este disco, que contiene 46 canciones, lo representa como intérprete. Incluye participaciones de León como invitado en discos de otros artistas y grabaciones inéditas, extraídas de su archivo personal.

 Por Claudio Kleiman

Hay que decirlo nuevamente. León Gieco es un artista único dentro del panorama de la música argentina y, posiblemente, latinoamericana. El recientemente aparecido Por Partida Triple –que puede conseguirse en una caja que contiene los 3 CD o en forma individual–, es (por si aún hiciera falta) una demostración elocuente. Realizado sobre la base de participaciones de Gieco como invitado en álbumes de otros artistas y también de grabaciones inéditas, extraídas de su archivo personal, el álbum lo presenta cantando y tocando guitarra y armónica junto a una variedad de artistas cuya convivencia en un mismo trabajo, si no fuera porque se trata de León, podría parecer disparatada. Una lista incompleta arroja los nombres de Los Piojos, Los Tipitos, Javier Calamaro, Miguel Cantilo, Iorio/Flavio, Raly Barrionuevo, Teresa Parodi, Mitimaes, Los Jaivas, Antonio Tormo, Sui Generis, Lolita Torres, Carlos Núñez, Jairo, Víctor Heredia y Antonio Birabent, entre muchos otros. Cuál es el misterio que le permite agrupar personalidades tan diferentes bajo el paraguas de su propia inspiración es lo que se trata de desentrañar durante la siguiente charla, donde también adelantó a PáginaI12 los primeros esbozos de su próximo disco de estudio y una posible colaboración con Luis Alberto Spinetta.

–¿Cómo surge la idea de hacer Por Partida Triple?

–Me acuerdo de que cuando fui a Australia a tocar con Mercedes (Sosa), en un momento la gente que nos contrató hizo un asado y nos pusimos a tocar la guitarra. Y yo canté una canción de Pablo Milanés, “La Cigarra”, “Maturana”, y varios temas más, que no eran míos. Mercedes me escuchó, y en un momento me llamó y me dijo: “Leoncito, tomá muy en cuenta la interpretación, porque vos no sólo sos un buen compositor, sino que sos un excelente intérprete”. Yo le dije: “Bueno, enseñame a interpretar, ¿cómo se hace?”. Me explica: “Estudiá la canción cien veces, hasta que la sientas tuya, y después cantala libremente”. Sabias palabras. Entonces yo empecé a interpretar canciones. Y a este álbum triple lo siento como un disco de interpretaciones, más que como un disco de composiciones. Porque aun cuando es un tema mío, me tengo que amoldar a cómo lo hace el grupo, o sea que es interpretarlo de manera diferente. Y ahora que lo veo terminado, lo siento como un material que me representa como intérprete. Ese es el espíritu del disco.

–Aun conociendo su versatilidad, sorprende ver tanto la cantidad como la variedad de artistas que confluyen en este álbum.

–Esto parte de una idea mía, cuando estaba firmando el contrato con EMI para el primer disco, que fue Mensajes del alma (1992). En ese momento la EMI se entera de que yo grabo con mucha gente. Porque pensando en la idea de Leda Valladares, de que no hay culturas superiores, entendí que es igualmente importante conectarse con un músico desconocido del interior, que a lo mejor interpreta un tema mío y me invita a cantar, que grabar con Mercedes Sosa. La gente de EMI me dice: “Tenés que dejar de grabar con un montón de artistas, porque eso te resta”. Yo dije: “A mí me parece lo contrario, porque grabar con tantos artistas me suma la sabiduría de los otros. Yo aprendo de ellos”. Y entonces hubo medio una pelea, y me acuerdo de que la primera que cayó en la volteada fue Marilina Ross. Y es algo que me molesta hasta el día de hoy, cada vez que la veo a Marilina le digo: “No te olvides que tenés que grabar conmigo”. Porque en medio de ese forcejeo, me perdí de haber grabado con ella, que para mí fue una persona muy importante. ¡Si yo veía a Marilina Ross en La Nena!

–¿Cómo se resolvió la pelea?

–Me senté a dialogar con la gente de la EMI e inventé un contrato del cual ellos también podían sacar sus réditos. Me autorizaban a grabar con cualquier persona, pero transcurrido un tiempo determinado ellos podían usar ese tema. Y al artista que me invita eso también le resulta interesante, porque el disco se vende y cobra derechos de autor. Eso ya dio por resultado dos discos, Por Partida Doble y Por Partida Triple, que en realidad son cinco.

–Además, a nadie le viene mal estar en un disco de León Gieco.

–Supongo que es así. No es un deshonor, creo que todavía no caímos tan bajo, ¿no? (risas).

–Seguramente había más canciones que las que fueron incluidas en los tres discos.

–Cuando comenzamos teníamos 8 CD, entre los cuales elegimos los tres discos que finalmente se editaron. Dejamos de lado un montón de cosas, que no están desechadas, sino que están guardadas.

–¿Cuál fue el criterio utilizado para la selección?

–La primera selección que hicimos entre esos ocho discos fue ver cuáles eran las canciones que más me gustaban. Porque si a mí me gusta un tema, pienso que también le puede gustar a la gente. Cuáles eran aquellos en los que intervine con más conocimiento, o en los que puse más intensidad en grabarlos, que tenían mayor participación mía, o algún elemento que me llamara la atención. Después de esa primera selección dije, ahora vamos a ver si son los mismos temas que le gustan a mis amigos. Estábamos con (el productor) Nacho Soler, con Gurito (Luis Gurevich), que también está involucrado en la producción, y con (el técnico de grabación) Oski Amante. Escuché las opiniones de ellos, y después la idea se fue redondeando.

–¿Se basó de alguna manera en lo que había hecho en Por Partida Doble?

–Sí, es exactamente la misma idea. Es algo que en realidad lo tiene que hacer la compañía, pero cuando uno hace un trabajo en carácter de intérprete, como en este caso, también llega a querer la canción que canta, como si fuera propia. Entonces, ya que lo van a hacer, me gusta dar algunos consejos, no dejarlo librado al azar. Uno de los consejos fundamentales que di fue el de ordenar las canciones. Pensé en hacer un disco de rock, otro de folklore, y había otro grupo de canciones, dije, ¿cómo las llamamos? Yo me imagino ir en un auto y escuchar este tipo de temas, entonces pensé en “Por las rutas”, que es un viejo tema instrumental de Aníbal Forcada. Me inspiró eso, y le pusimos Rutas. Y después vino por supuesto la elección de los temas. Todo el resto lo hizo Nacho Soler, como ocuparse del arte que está realizado en base a un stencil y una serie de detalles, como el trabajo que hiciste vos (este cronista redactó los textos incluidos en el librito que acompaña el álbum), para que la gente tenga información de cómo fue que llegamos a hacer cada uno de los temas.

–El álbum tiene varias colaboraciones internacionales. Hay artistas de Chile, Brasil, México, España, Costa Rica y Colombia.

–Hay versiones que la gente va a conocer a través de este disco, y si no corren el riesgo de perderse. Como la versión de “Indio Hermano” con Los Jaivas, que grabé con ellos en Chile, y está en un disco (Trilogía: El Reencuentro) que aquí pasó completamente inadvertido.

–Otra característica de Por Partida Triple es que son temas que no están incluidos en sus discos y, en algunos casos, salieron en álbumes que no fueron editados en Argentina. Como por ejemplo el de Carlos Núñez.

–Así es. Y es una pena que no hayan editado ese DVD (Carlos Núñez & Amigos), porque es un show alucinante, al nivel de Peter Gabriel. Y gracias a Carlos yo toqué con los Chieftains. Cuando fuimos a tocar con Núñez y su grupo a Vigo, él tenía preparada la versión céltica de “Sólo le pido a Dios”, que es maravillosa. Y en el mismo concierto tocamos “Galleguita” con los Chieftains, que no incluimos porque esa versión ya está en (el DVD) 15 Años de Mi.

–Supongo que escuchar los temas le habrá traído muchos recuerdos especiales.

–Sí, por ejemplo fue muy fuerte tocar “La colina de la vida” con Attaque 77, pero no fue al disco, porque lo pusimos en 15 Años de Mi, la grabación no era muy buena, pero con la imagen se banca más. Pero sí está “Pensar en nada” con Los Piojos, porque está mucho mejor grabado, incluso fue un tema que ellos utilizaron como corte de difusión de su disco en vivo (Huracanes en Luna Plateada). Y además está Pappo, que toca unas cosas ahí que son buenísimas. Pappo me pareció siempre un gran guitarrista. Recuerdo un viaje que hicimos con él y Litto Nebbia hasta Rosario, y Pappo tocaba guitarra acústica en el tren, y me parecía una biblia ya desde esa época, sería el año ’72 o ’73. Esa noche del Luna Park me pareció gloriosa, por Los Piojos y por Pappo. Es más, yo no sabía que él iba a tocar. Y él tampoco sabía (risas), tocó porque estaba ahí, nadie le enseñó el tema.

–Algo muy particular es el comienzo del primer disco.

–Me pareció buenísimo empezar de esa manera, con un gol de Independiente que relata (Alejandro) Fantino, donde yo le hago un gol a la Juventus, jugando con Bochini y Bertoni, por la Copa Intercontinental en 1973. Fue un hermoso regalo que me hizo una vez que fui a su programa.

–Un tema que aparece por primera vez en disco es la versión de “Río y Mar”, grabada junto a Lolita Torres en su programa de TV.

–Tener un tema grabado con Lolita Torres es como tener un tema con Marilyn Monroe, por lo que significa para mí. Cuando yo era chico la veía a Lolita Torres en la revista Radiolandia de mi abuela y era una admiración total que tenía por ella. En esa época ya era una diosa en Rusia, donde tenía muchísimo éxito, me daba cuenta de que era una actriz y una cantante enormes. Tener esta versión de “Río y Mar” junto a ella me parece algo maravilloso.

–También debe haber sido movilizante el recuerdo de Antonio Tormo.

–Siempre digo que la primera vez que escuché magia fue con “La jota cordobesa” de Antonio Tormo. Cuando me vine a vivir del campo al pueblo, Cañada Rosquín, siempre quería cruzar, porque el relojero de enfrente –se llamaba Gabriel Turletti– tocaba el acordeón y el bandoneón. En un momento me crucé, y él no solamente me mostró los instrumentos, sino que abrió una caja, le dio manija, puso un plato negro, le apoyó una púa encima y salió “La jota cordobesa” de Antonio Tormo, en un disco de 78. Para mí, un pibe recién llegado del campo, eso era magia. Y luego haber tenido la posibilidad de cantar con él, haber tocado en vivo, y poder producirle un disco, fue una de las grandes cosas que me han pasado en mi vida.

–“Ultimo verano” está compuesta junto a Nito Mestre, con el que tiene una relación de muchos años.

–Con Nito compusimos varias canciones juntos. Esta fue en un momento en que él dejó de tomar, se puso bien, y estaba retomando su carrera, justo antes de la reunión de Sui Generis. Yo lo llevé de gira como parte de mi grupo. Para mí era genial presentarlo en la mitad del show, él cantaba unas 3 o 4 canciones con mi banda y yo tocaba la armónica, como si fuera un músico suyo. Ahí empezamos a armar el disco acústico Colores puros, donde trabajé en la producción. Fue algo muy importante para ambos, porque con Nito nos conocemos desde que Gustavo Santaolalla nos juntó a Sui Generis, a Miguel y Eugenio y a mí en el estudio de Pepe Netto. O sea que tenemos una amistad de larga data. Son esas amistades en que podemos estar cuatro años sin vernos y de repente retomás todo en un minuto.

–Incluyó una canción con Pancho Chévez, un músico que está ligado a otro de sus proyectos, Mundo Alas.

–Pancho Chévez es un personaje muy importante en mi carrera, porque es parte del staff de Mundo Alas, toco con él desde hace más de diez años. Yo lo vi crecer, un día le coloqué un atril con una armónica, y ahora ya está trabajando en su tercer disco. En el segundo (¿Querés que te cuente?) está el “Pelado” Cordera, Willy de Los Tipitos, Germán Daffunchio. Incluimos una canción de ese disco, “Carito”, donde yo toco con Pancho. Así como él aprendió muchas cosas de mí, y a partir de eso tuvo la fuerza para componer, tocar la armónica, armar una banda, yo también aprendí muchas cosas de él. Aprendí cómo es la vida. Que a pesar de no tener piernas ni brazos, se pueden hacer las cosas. Y también aprendí a no quejarme de pelotudeces, realmente.

–Otra cosa que llega por primera vez al disco es un homenaje a la armónica que hizo en sus recitales en el Teatro Opera.

–Esa fue una idea para hacer de soporte de mi propio concierto (risas). Entonces pensé en incentivar la apreciación de ese instrumento que me acompaña desde siempre, desde que Claudio Gabis me regaló una armónica y un atril, y escuché a Bob Dylan, no la saqué nunca más del atril. Es un instrumento chiquito que tiene 10 notas, pero si hacés un pequeño movimiento con la lengua, podés pasar por todas las notas que tiene un piano o una guitarra. Yo nunca he aprendido a tocarlo como se debe, pero me acompañó en muchísimas ocasiones y me inspiró a componer música de chamamé. Con (Antonio) Tarragó Ros descubrimos que la armónica tiene las mismas notas que la acordeona chamamecera. Ahí fue que compuse “Cachito Campeón de Corrientes”, que significó una movida fuerte para lo que era en esa época el movimiento de rock. Entonces quise hacer un homenaje a ese instrumento, e invité a Franco Luciani y Fabricio Rodríguez (de Mr. Mojo), a quienes considero dos grandes armoniquistas, con estilos totalmente diferentes.

–Tanto Franco como Fabricio dicen que usted fue una inspiración para que comenzaran a tocar la armónica.

–¡Menos mal que por lo menos, a pesar de tocar tan mal la armónica, dio como resultado semejantes músicos! (risas). Me siento tremendamente halagado.

–Justamente, en el disco hay una versión de “Cachito, Campeón de Corrientes” con las Hermanas Vera.

–Las Hermanas Vera son esas cantantes clásicas del chamamé, como los Hermanos Barrios, de los que yo era fanático. Ellas cantan muy naturalmente con dos voces, y a partir de que cantamos juntos en un concierto, luego grabaron un par de temas míos, “Cachito...” y “El que pierde la inocencia”, con sus propios arreglos. Yo me metí como pude, haciendo una voz más grave, y también tocando la armónica. Es un dúo que yo adoro.

–El álbum también funciona como una especie de resumen de sus múltiples intereses musicales.

–Creo que tiene mucho que ver con mi carrera. Alcancé a quererlo tanto como un disco mío. Porque invertí mi conocimiento, mi estilo, y parte de mi tiempo en estudiar las canciones, todos los eventos tienen su historia. Es un trabajo de mucho tiempo concentrado en tres discos, que realmente vale la pena editarlo para que la gente lo conozca. Por Partida Triple me parece un disco absolutamente importante, porque también implica demostrar, respetuosamente por supuesto, que uno puede abrir la cabeza y tocar con diferentes artistas. Hay una variedad que no se puede creer, realmente, y sería una lástima perderse esto. Yo a León Gieco no me lo banco, pero si fuera fanático de León me compraría el disco.

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Gieco, acaso el más versátil y participativo de los músicos populares argentinos.
Imagen: Jorge Larrosa
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