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Martes, 29 de abril de 2014

LITERATURA › FERIA > CUATRO ESCRITORES CUBANOS PARTICIPARáN DE DIVERSAS ACTIVIDADES EN LA RURAL

De herencias y buscar nuevos caminos

Nara Mansur, Zaida Capote, Edel Morales y Ernesto Sierra serán parte del Diálogo de Escritores Latinoamericanos, del Festival de Poesía y también de la presentación de obras clásicas de José Lezama Lima y Virgilio Piñera.

 Por Silvina Friera

La invisibilidad representa la barbarie de la ceguera llevada al extremo. El problema de la circulación y la visibilidad es una cuestión central en el paisaje de la literatura latinoamericana. Las nuevas tecnologías reducen las distancias, pero la atomización confina hacia los esquivos márgenes, en segundos o terceros planos, un concierto de voces y tramas, un potente tejido o semillero poético, narrativo, dramático y ensayístico. Cuatro escritores cubanos, nacidos en la década del ’60, participarán de la 40ª Feria Internacional del Libro de Buenos Aires en diversas actividades: el Diálogo de Escritores Latinoamericanos, en el Festival de Poesía y también en la presentación de obras clásicas de José Lezama Lima y Virgilio Piñera. Nara Mansur, Zaida Capote, Edel Morales y Ernesto Sierra, cada uno con sus ritmos y sus intensidades, sus perspectivas y obsesiones, forman parte del heterogéneo mapa de la literatura cubana. Mansur, que vive en Buenos Aires desde 2008, percibía lo latinoamericano como algo “muy natural” mientras estaba en La Habana. “Ahora siento que todo es más disperso e inasible, en gran medida por el trastorno de la identidad –plantea la poeta, dramaturga y crítica teatral a Página/12–. El presente sigue siendo de bastante desconocimiento mutuo, seguimos conociendo a las grandes estrellas y tomándolas como referentes absolutas. Los temas son tan amplios que ya no es eficaz hablar sólo de identidad y memoria como puntas de lanza. Cada escritor o artista viene con una herencia, pero con un enorme deseo de inventarse su propia tradición.”

Capote y Morales presentarán el jueves 1° de mayo, a las 16.30, en la sala Alfonsina Storni, Llamado del deseoso, antología poética de José Lezama Lima publicada por la editorial Colihue. “Lezama fue un escritor magnífico y ambicioso, y también un bromista”, cuenta Capote (La Habana, 1967), investigadora del Instituto de Literatura y Lingüística. “En nuestro Instituto todavía hay quien recuerda cómo intervenía en las asambleas: si se hablaba de la puntualidad, él se refería a la idea del tiempo en los egipcios, y acababa así con la seriedad de la reunión. Con su prestancia intelectual, se divertía tomándonos el pelo. Ahora, mientras redactamos el Diccionario de obras cubanas de ensayo y crítica, viendo cómo llamaba ‘quejosos barbados de encefalitis letárgica’ y ‘contumaces letargíricos’ a los críticos que negaban el valor de una antología de poemas de Orígenes, vuelvo a divertirme leyéndolo.” Morales (Cabaiguán, 1961), autor de poemarios como Viendo los autos pasar hacia Occidente y El juego de la memoria, dice que Lezama Lima es “un momento de crecimiento imprescindible” en la literatura cubana. “Ese mundo cubano de Lezama enriquecido con lo americano todo, con lo hispano, lo grecolatino y lo universal, dialoga hoy con el mundo desde una visión propia de la cultura. A veces también padecimos un lezamanismo deslumbrado por el redescubrimiento, que se hizo epigonal y lastró la mirada propia”, reconoce el poeta invitado al Festival Internacional de Poesía y al Diálogo de Escritores Latinoamericanos.

“Un monumento a la cubanía.” Así define a Lezama Ernesto Sierra (Güines, 1968), filólogo y ensayista, autor de La doble aventura de Adán y Aprendiz de América. “En mi caso, asumo de Lezama su magisterio, sus lecciones de auténtico artista, su consciente dedicación a darles forma y esplendor a las nociones de insularidad, lo caribeño, lo latinoamericano, desde una mira universal. Lezama está ahí para emular sus lecciones como escritor, no para imitarlo en el estilo concreto. Eso sería como morir antes de nacer.” Mansur (La Habana, 1969) comenta que Lezama la acompaña desde su imaginario, su pasión por José Martí y su invención de lo cubano. “Su poesía no creo que me haya marcado tanto –aclara–. Estudié Teatrología en el Instituto Superior de Arte, por lo que la literatura es uno de los aprendizajes alrededor del teatro, y el teatro lo contiene todo: el cuerpo, la palabra como ficción pero también como pensamiento crítico, la luz, el color... Quiero ser una escritora que pone el cuerpo como lo hace una actriz, un performer, más allá de las ideas o la construcción formal”, confiesa. Mansur estuvo a cargo de la selección y el estudio crítico de Dos viejos pánicos y otros textos teatrales (Colihue) de Virgilio Piñera, que presentará junto a Sierra el viernes 2 de mayo a las 18.30 (sala Sarmiento). “Esa obra habla de las variables del miedo, pero también es intensamente lúdica y adhiere a las corrientes experimentales del teatro propias de su época. Piñera es el dramaturgo más escenificado y valorado en nuestro país, y también un poeta descomunal. Es una gran influencia para mí por esa escritura multigenérica que lo caracterizó.”

Ficcionalizar la propia experiencia es uno de los temas que se debatirán en el Diálogo de Escritores Latinoamericanos (domingo 4 de mayo a las 20.30 en la sala Javier Villafañe). “Escribir es ante todo exponer una mirada personal, ‘una forma de mirar en la ventana’, escribí en algún poema –recuerda Morales–. Para un poeta, ficcionalizar su experiencia, imaginarla, devolverla desde un ritmo interior y unas formas específicas, es un acto casi cotidiano de creación. Narrar esa experiencia propia, autoficcionalizarse en prosa sin perder de vista los referentes y sus sentidos, es algo menos habitual y un desafío, pero de ningún modo un imposible o una pérdida de realidad. Muy al contrario, esa carga de subjetividad extrema y esa sinceridad que en última instancia supone ficcionalizar la experiencia aportan también parte de la necesaria veracidad que el otro que nos lee puede muy bien no encontrar en los discursos políticos al uso, los medios de comunicación, los intereses de las grandes corporaciones, la publicidad desenfrenada del mercado en nuestro mundo global. Mi cuento ‘Memoria de la niebla’, por ejemplo, es una ficcionalización de la experiencia. La crisis y la resistencia cubana de los ’90 pueden ser mejor pensadas desde ese relato.”

Capote pondera la “diversidad sorprendente” de la literatura latinoamericana. Disfruta mucho leyendo a la narradora chilena Diamela Eltit, también invitada a esta edición de la Feria. “En su última novela, Fuerzas especiales, consigue narrar la intervención del poder en el cuerpo, en el lenguaje, en la vida cotidiana, con una tersura envidiable.” Sierra, en cambio, bosqueja un panorama más escéptico del paisaje latinoamericano. “La herencia de los ’60, del boom narrativo, nos está matando. Aquellos años nos insertaron en la literatura mundial con toda la fuerza onomatopéyica del boombazo. Confluyeron una serie de circunstancias políticas, sociales, culturales y económicas que llamaron la atención sobre la incuestionable calidad de una parte de nuestra literatura. Pero en la actualidad percibo un proceso a la inversa –compara Sierra–. La riqueza de nuestra literatura se difumina en la fragmentación. Es como si a la licuadora de la literatura, si existe, le hubiesen invertido el sentido de rotación y lo que antes, desde la periferia, terminaba siendo atraída por un poderoso centro, hoy, desde ese centro, va a parar a la periferia. Como nunca antes, tenemos literatura policial, de ciencia ficción, de aventuras; literatura de género en todas sus variantes temáticas; un amplísimo abanico de temas, géneros, modelos discursivos. Y, sin embargo, nos cuesta identificar los nombres y títulos de esa nueva literatura. Vivimos todavía a la sombra de los viejos padres. Claro, las circunstancias son otras. Internet y el desarrollo vertiginoso de los medios digitales están conformando un nuevo lector y, por tanto, una nueva literatura. La relación literatura-mercado-medios de difusión dicta unas pautas a veces feroces. El resultado es el mapa medio borroso de nosotros mismos. Los latinoamericanos no podemos abandonar nuestra utopía de unidad y hermandad. En esa búsqueda siempre encontraremos los rostros no sólo de una literatura, sino de una cultura toda.”

* El programa completo de actividades se puede consultar en: www.facebook.com/escritorescubanosFILBA2014.

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Mansur y Sierra presentarán textos teatrales de Virgilio Piñera el viernes a las 18.30 en la sala Sarmiento.
 
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