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Sábado, 18 de junio de 2016

CINE › EL FESTIVAL FLORIANóPOLIS AUDIOVISUAL MERCOSUR (FAM) CUMPLE 20 AñOS

Ficciones y documentales frente al mar

El FAM logró generar un espacio dedicado a aquellas expresiones que son invisibilizadas por la prepotencia de los productos industriales. Argentina dice presente con dos films inéditos en nuestro país, Zebras, de Javier Zevallos, y Zanjas, de Francisco Paparella.

 Por Juan Pablo Cinelli

Desde Florianópolis

Que un festival de cine haya conseguido construir una historia que lleva veinte ediciones, no es poca cosa. Si además ese festival no cuenta con el respaldo de alguna de esas ciudades que son una marca registrada en sí misma, como pasa con Buenos Aires, Montevideo, Río de Janeiro, San Pablo o Lima, sólo para hablar de América del Sur, entonces el mérito es mucho mayor. No sólo por lo que cuesta pensar, armar y sostener en el tiempo un evento de este tipo, sino por lo que representa el desafío extra de hacerlo sobre los márgenes. Esos son algunos de los blasones que puede exhibir con orgullo, aún antes de empezar a hablar de cine, un festival como el Florianópolis Audiovisual Mercosur (FAM), que justamente este año llega a su vigésima edición, dejando en claro que la importancia de este tipo de encuentros puede medirse de diferentes maneras. Una de ellas, lejos de la lógica de las alfombras rojas y los brillos por el brillo mismo, es la del valor que un festival adquiere como forma de expresión y herramienta de difusión cultural dentro de su propia comunidad.

Ese parece ser el rol y a la vez el principal objetivo de este 20° FAM, que comenzó este viernes y se extenderá hasta el próximo 24 de junio en esa isla de encantadora placidez provinciana que durante años fue el destino turístico favorito de los argentinos: generar un espacio cuidado para promover aquellas expresiones del cine que son invisibilizadas por la prepotencia con que los productos industriales monopolizan los espacios de proyección. Y a partir de ahí, generar una plataforma que posibilite el ejercicio de ampliar la mirada cinematográfica de los vecinos de la isla. Por eso mismo tampoco resulta extraño que el FAM restrinja su área de interés a la producción del Mercosur y le de prioridad a un género en particular, el documental, de riquísima tradición pero cuyo consumo por parte del público en general suele reducirse al ámbito de la televisión.

La grilla del FAM registra cinco secciones, dos dedicadas a largometrajes, otras dos para cortos y la quita pensada para incluir al público infantil. De las dos primeras, la más importante es la competencia documental, que propone una selección breve de seis largometrajes de una variedad temática amplia, rica y prometedora. Sólo una de esas seis películas en competencia no es de origen brasilero: se trata de la argentina Zebras, del director Javier Zevallos y la elección parece oportuna. Documental que tiene como tema superficial al fútbol, Zebras registra la participación de la selección argentina de ese deporte en la Copa del Mundo de Chicos de la Calle que se realizó en Brasil durante 2014, dos meses antes del comienzo del último Mundial de Fútbol, ese que será recordado por la triste muletilla de “era por abajo, Palacios”. A priori, Zebras no sólo resulta una película prometedora para quienes son fanáticos de cualquier espectáculo en el que dos equipos se enfrentan utilizando los pies en la disputa de una pelota, sino que también genera interés por ver de qué manera el deporte más popular del mundo puede ser entendido ya no como un negocio que mueve millones para muy pocos, sino una herramienta para integrar a los que siempre tienen menos.

Las otras cinco películas en competencia juegan de local. A Noite Escura da Alma, del director Henrique Dantas, es un documental político que aborda lo ocurrido en el estado de Bahía durante la dictadura militar. Y lo hace con un gesto interesante: no echa mano de las imágenes de archivo, el recurso más habitual en este tipo de proyectos. En cambio, fue filmada casi enteramente durante la noche y utilizando el espacio del que fuera el principal centro de tortura de ese estado del norte brasileño. Por su parte, Central, de Tatiana Sager, propone un recorrido por el interior del Presidio Central de Porto Alegre, considerado el peor del Brasil, para conocer las condiciones en la que deben vivir los reclusos ahí destinados. La película promete “escenas impactantes”, “poder ejercido por los propios presos” y “enfrentamiento de facciones”. Habrá que ver si Sager consigue resolver semejante oferta de relato sin incurrir en golpes bajos ni caer en la porno-miseria.

El caso de 5 Vezes Chico - O Ve- lho e sua Gente es distinto. Se trata de cinco textos cinematográficos realizados por cinco directores de estilos diversos, que realizan un recorrido afectivo por cada uno de los cinco estados del nordeste brasileño que atraviesa el rio São Francisco, que por su amplio recorrido es conocido en Brasil como “El río de la unidad nacional”. Cinco recorridos que de alguna manera proponen versiones distintas de una identidad común. También gira en torno a los derechos humanos Olhar de Nise, dirigido por Jorge Oliveira. En él se narra la historia de Nise da Silveira, un joven psiquiatra que al salir de su prisión política en 1946, regresa al hospital donde trabaja en los suburbios de Río de Janeiro y en lugar de resignarse a usar el shock eléctrico como tratamiento adopta la arte-terapia. Los resultados de sus experiencias fueron elogiados por el propio Carl Jung y dieron origen al Museo de las Imágenes del Inconsciente. Por último, completa la grilla de la competencia Ao Som do Chamamé, de Lucas de Barros, documental sobre el origen y la actualidad del chamamé, ese ritmo alegre y popular nacido en la triple frontera entre Argentina, Brasil y Paraguay a comienzos del siglo XX. Hablado en español y portugués, la película es uno de los dos estrenos que incluye la competencia.

La segunda sección de largos no es competitiva y tiene sólo carácter de muestra. En ella se incluyen otras tres películas nacionales, dos de ellas ya estrenadas en el país, la calculadamente polémica La patota, de Santiago Mitre, de gran recorrido internacional, y El movimiento, compleja fábula político-histórica de Benjamín Naishtat, con notable actuación de Pablo Cedrón. El tercer film argentino que participa de esta muestra es Zanjas de Francisco Paparella, un western patagónico que ya pasó por el Festival Internacional de Guadalajara y por el Rain Dance Film Festival de Londres, pero que todavía no tiene fecha de estreno local.

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Zanjas, de Francisco Paparella, un western patagónico que ya pasó por el Festival de Guadalajara.
 
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