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Martes, 31 de enero de 2006

TELEVISION › DOLORES FONZI AL FIN ESTRENA “SOY TU FAN”

“En la TV reina la histeria”

A la actriz, su rol como productora del ciclo le significó “pasarla muy mal”.

 Por Emanuel Respighi

Esta noche, cuando desde las 23 Canal 9 emita el primer capítulo de Soy tu fan, Dolores Fonzi comenzará a transitar por una nueva etapa profesional: la de empresaria. Cansada de hacer sólo los papeles que a los productores se les ocurre que pueden sentarle bien, la niña de rasgos felinos decidió abrir una productora para canalizar sus propios proyectos. Soy tu fan, dice, será “el primero de muchos”. Claro que el camino hacia la liberación no fue para nada fácil: fue un tedioso proceso de casi dos años, en el transcurso del cual el canal con el que había firmado un contrato para la emisión del programa (América) no cumplió con lo pactado y la dejó sola y con abultadas deudas; las innumerables reuniones con directivos del 13 y Telefé para emitir el ciclo en sus pantallas nunca llegaron a buen puerto y la angustia se acrecentaba. Si hasta, incluso, Fonzi debió padecer el enojo de Gastón Pauls –coprotagonista del unitario junto a ella– por haber arreglado finalmente con el 9.

La muchacha que hace poco se animó a posar desnuda para la versión local de Playboy admite que la calificación de “empresaria” no le sienta muy bien. “Yo soy una actriz a la que no le quedó otra alternativa que montar una empresa para poder hacer Soy tu fan de manera legal”, aclara, explicando los motivos que la llevaron a abrir Esther Produce. El ciclo, de ocho capítulos, cuenta en clave de comedia romántica lo que uno es capaz de hacer para dejar de estar solo, a través de la historia de amor entre Nicolás (Pauls) y Charly (Fonzi), una chica porteña que en busca de amor termina encontrando un peculiar fan. Tomás Fonzi, Nicolás Pauls, Julieta Cardinali y Violeta Urtizberea completan el elenco, mientras que Elizabeth Vernaci, Leticia Brédice, Gael García Bernal y Emmanuel Horvilleur tienen pequeñas participaciones.

–¿Por qué sintió la necesidad de hacerse cargo usted de todo el proyecto, con los riesgos y trastornos que eso implica?

–Un poco de inconsciente que soy y otro porque se dio naturalmente. No hubo ningún pensamiento que interfiriera entre la idea y llevarla a cabo. Desde que tuve la idea hasta que concreté el primer capítulo pasó sólo un mes. Fue un impulso natural el de producir el ciclo. Ningún productor podía interferir la esencia de Soy tu fan. En Soy tu fan estaba en juego hacer el programa que uno quería, sin intermediarios ni manos extrañas.

–¿Por qué?

–No teníamos ganas de ir a golpear todas las propuestas con una sinopsis de la idea para ver quién quiere producir el ciclo, porque es un proceso muy desgastante y largo. Y el resultado no es el mejor: o te roban la idea, o lo hacés dentro de 5 años o no lo hacés nunca. Y yo sentía que lo importante era plasmar la idea ya, sin vueltas. El primer capítulo se hizo con plata prestada de amigos. Yo nunca tuve un peso, porque no sé administrarme. Yo no financié el programa. Sólo puse 10 mil pesos.

–¿Y cómo resultó la experiencia de producir?

–Lo que yo padecí este año no se lo deseo a nadie. La incertidumbre es parte de la existencia, pero que esa incertidumbre se te haga carne y llorar de angustia y no poder dormir es muy feo. No la pasé bien: no está bueno tener deudas. Fue como estar en guerra: salí a luchar contra todo para que el programa llegue a la pantalla. Después de Soy tu fan soy otra persona. La pasé muy mal por ignorancia.

–¿La ignorancia de desconocer el ámbito empresarial?

–Yo no siento que estoy del otro lado. Estoy en el mismo lugar de siempre. Creo que, en todo caso, los demás son lo que te dejan del otro lado. La Asociación Argentina de Actores siempre me apoyó pero para ellos estoy del otro lado: además de actriz, soy productora. Eso tiene una connotación medio rara en mí. Yo no me hago cargo. Yo soy una actriz que quiero hacer lo que tengo ganas y me haga sentir bien.

–El problema es lo que el resto de la gente proyecta en usted...

–Claro. ¿Qué es lo que se me juzga? ¿El poder ser libre y autogestionar mis ideas? Ahora me llegan currículums o me llama gente con ideas para que las produzca. Y yo no quiero ser una productora convencional. No quiero ser ni Suar, ni Tinelli. No quiero abrir una fábrica de chorizos y tener a cincuenta productores trabajando en cinco tiras. No me interesa el negocio ni tengo esa voracidad. Abrí la productora para autogestionar mis ideas, no las de otros. Para mí, la producción va directamente ligada con lo que uno quiere contar. No produzco por dinero. Tampoco me da el piné. No tengo un mango.

–¿Nunca va a producir ideas de otros?

–No. A lo sumo, produciré proyectos de amigos. Puede que produzca programas en lo que no esté en cámara, pero si lo hago es porque siento esos proyectos cercanos a mis inquietudes.

–¿Qué fue lo que más le llamó la atención de su experiencia como productora?

–Tratar de sacar la cabeza en un mundo monopolizado como el de la TV argentina no es tarea sencilla. En la industria de la TV argentina hay unos monos que te pisan apenas intentás participar. Lo que más padecí es el palabrerío. Me llevo algo claro: en el mundo de la TV todo lo que se dice no es. No es fácil enfrentarse al sistema. En las negociaciones, todos los canales me decían que estaba buenísimo y que lo querían. Pero después no me llamó nadie. En el mundo de la TV reina la histeria. Tal vez haya gente que esté acostumbrada a que la vapuleen. Pero yo soy tana: no puedo soportar la falsedad. La TV es un sistema monopólico donde las cabezas que están no dejan entrar a nadie.

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