futuro

Sábado, 9 de octubre de 2004

HISTORIA DE LA CIENCIA

Supernovas y Revoluciones

Por Alejandro Gangui*

Hace hoy justo 400 años el cielo nocturno fue escenario de un evento astronómico sin par. Sucedió en Praga, durante la noche de otoño del 9 de octubre de 1604, cuando Jan Brunowski, pupilo del célebre astrónomo Johannes Kepler, detuvo su mirada en la constelación de Ofiuco, representante celeste del “portador de serpientes” mitológico.
Algo había allí que le llamaba la atención, una luz brillante –justo en el talón derecho del serpentario– que nunca antes se había visto: una “estrella nueva” había nacido.
Alertado por Brunowski, Kepler pudo emprender un estudio sistemático de este nuevo habitante del cosmos. Aunque en un comienzo la “herida” del talón era pequeña y pálida, a los pocos días se reveló majestuosa y brillante como el planeta Júpiter. Sus precisas mediciones hicieron que hoy los astrónomos asocien con Kepler este objeto fugaz del cielo, bautizándolo la “Supernova de Kepler” para la posteridad.
Desde siempre, los eventos de supernova han despertado intriga y admiración. Es que se cuentan entre las explosiones estelares más violentas que observan los astrónomos. Sólo cinco de estos eventos ocurridos en nuestra galaxia fueron documentados en la historia en el último milenio. Se trata de las supernovas de los años 1006, 1054, 1181, 1572 y 1604, y todos ellas estuvieron entre los objetos más luminosos (y enigmáticos) del cielo nocturno.
El evento de noviembre de 1572, hoy conocido como la supernova de Tycho Brahe, fue famoso para la historia de la humanidad. El seguimiento de su posición en el cielo demostró que dicha “estrella visitante” no presentaba variación apreciable en el tiempo (la Luna y los planetas sí lo hacían). Sin duda, debía pertenecer entonces a aquel mundo que tradicionalmente permanecía invariable y eterno: contrariamente a la doctrina aristotélica, sí existirían cambios en el mundo etéreo supralunar.
Estas observaciones pioneras, junto a muchas otras realizadas más tarde por Galileo, darían la fuerza (el peso de la evidencia) que precisaría en su arremetida en contra del modelo cristiano-aristotélico que desde hacía siglos imponía a la Tierra como centro del universo. Las supernovas habían así contribuido a un cambio radical en la forma de entender el cosmos de aquella época.
Pero en el universo visible que nos rodea hoy, hay miles de millones de galaxias, y por ello los astrónomos no se quedan cortos de explosiones de supernova para estudiar. Observaciones recientes con un tipo particular de supernovas extragalácticas mucho más lejanas (a las que se toma como patrón de luminosidad y que permiten calcular distancias astrofísicas) han sugerido otro cambio sorpresivo en la imagen que tenemos del universo dinámico actual.
Mediciones precisas han revelado que estas supernovas son más pálidas y que se hallan en promedio entre un 10 y un 15 por ciento más alejadas de lo que uno esperaría en un universo en desaceleración. Luego, la expansión cósmica se estaría acelerando a las mayores escalas visibles del universo, en lugar de desacelerarse debido al frenado gravitacional de la masa-energía que contiene.
¿Qué tipo de materia o energía cosmológica es capaz de producir dicha evolución? ¿Qué mecanismo cósmico “repulsivo” (y contrario a la atracción newtoniana) podría ser el responsable? Bien, ya en 1917, Einstein introdujo la llamada “constante cosmológica”, una constante cuyoefecto neto repulsivo era contrarrestar el colapso gravitacional y permitir la existencia de un universo estático (en acuerdo con las observaciones de la época).
Pero el descubrimiento de la expansión del universo hizo que el padre de la relatividad desechara dicha constante adicional en su teoría. Hoy las últimas observaciones vuelven a requerir su presencia, e incluso con un valor algo mayor, de manera de explicar la disminución de la luminosidad de las supernovas y dar cuenta de la dinámica presente del cosmos.

* Departamento de Física (FCEyN-UBA) e Instituto de Astronomía y Física del Espacio (Conicet).

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Einstein, aceleración cosmológica y supernovas.
 
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