Libros, películas y programas de televisión utilizan cada vez más escenarios científicos para edificar sus argumentos: dinosaurios de probeta, clonaciones, viajes en el tiempo, o simples historias de cow boys espaciales como La guerra de las galaxias y la nostalgiosa Viaje a las estrellas. En ese préstamo léxico-argumental muchas veces se filtra la equivocación, y a veces el disparate, aunque guionistas, escritores y científicos se aproximan cada vez más y reconocen las ventajas de la colaboración y el intercambio en este –provechoso para ambos– juego entre la ciencia y la cultura de masas.
Por Federico Kukso
A 66 AÑOS DE LA EMISION RADIAL DE LA GUERRA DE LOS MUNDOS