Más que los monstruos marinos, más que tifones y vientos, guerras y luchas, el hambre y la sed, fue una enfermedad, el escorbuto, el mayor peligro que acosó a los marineros durante largos siglos. Su causa o disparador era imposible de adivinar para los pobres recursos científicos de la(s) época(s) de piratas y marineros, y contra la que se proponían pociones absurdas sin ningún efecto perceptible. Hasta que se encontró la cura “milagrosa”: el jugo de lima y limón y las naranjas, que erradicó a este monstruo marino de la mitología y la realidad.
SOCIOLOGIA COMPUTACIONAL: EL MUNDO VIRTUAL Y SUS EXPERIMENTOS