Desde el lugar más frío del universo a la estrella más pequeña, la naturaleza está asediada por el límite: las fronteras que estipulan cómo es la realidad y cuáles son sus extremos, y que también despiertan en el ser humano la ansiedad y el deseo ancestral de superarlas. Sólo para después extenderlas con sus records y logros científicos –el artefacto humano en llegar más lejos, las temperaturas más bajas y más altas conseguidas en los laboratorios y la menor unidad de tiempo alcanzada– apreciados como botines de guerra en su viaje de conquista permanente.
Por Federico Kukso
MEDICINA DEPORTIVA: DE LOS GLADIADORES ROMANOS A LOS FUTBOLISTAS-MARCAS