A medio camino entre la belleza y el horror, la sorpresa y el espanto, la fotografía científica abre como nunca un universo cotidiano pero ampliamente desconocido, vedado para la experiencia sensible inmediata humana. Sus protagonistas son bacterias anónimas, cucarachas captadas in fraganti, hipocampos de colores exóticos, hormigas fabulescas, galaxias asombrosas. Cada imagen es un pequeño tesoro, incomprensible y disruptor, para deleite exclusivo y privado del espectador.