Sin dejar a su paso rastros fósiles que atestiguen su inquietante presencia, los sueños continúan en la cima de los interrogantes más persistentes de la ciencia. Los abordaron Freud y el psicoanálisis, y los neurocientíficos con sus crípticos encefalogramas que más que respuestas hallaron nuevas preguntas acerca de un mundo oculto, íntimo y paralelo: ¿soñaban los dinosaurios? o ¿se puede vivir sin soñar y soñar sin vivir?