Hasta hace apenas 12 años, eran sólo una especulación, un pálpito, pese a haber estado allí casi desde siempre. Hoy, en cambio, son moneda corriente y se los descubre a un ritmo desaforado: los planetas extrasolares ya superan holgadamente los 200 ejemplares y la mayoría parecen ser decididamente inmensos y gaseosos (destronando fácilmente a Júpiter y Saturno como reyes del cielo). Pero pese a su exagerada distancia de la Tierra, no pierden su capacidad única de inflar esperanzas y sueños de nuevos destinos planetarios.