Los robots están en todas partes y hacen de todo: construyen autos, cortan el césped, juegan al fútbol, conversan copiosamente, derrotan a los máximos maestros del ajedrez, pero sobre todo provocan que la imaginación confluya con la realidad sin sacarse chispas. Su avance (o invasión) se produce a tal velocidad que para los próximos 50 años se pronostica que coparán el mercado laboral, tendrán derechos y posiblemente lleguen a reactivar un mito tan antiguo, tan frankensteiniano, bien enquistado en la psique humana: el del reemplazo y la aniquilación de los creadores en manos de sus propias creaciones.
Por Federico Kukso
TOXICOLOGIA: EL MERCURIO, DE ALIADO A ENEMIGO DE LA SALUD