Hasta no hace mucho enemigos tácitos, el psicoanálisis y la biología (junto con todas las disciplinas que esta ciencia ampara) de a poco van haciendo las paces. Incluso unen fuerzas y sientan las bases para una rama mucho más abarcativa y multidisciplinar: la biología de la mente, un esfuerzo, como bien lo describe el neurocientífico y Premio Nobel Eric R. Kandel en En busca de la memoria (Katz Editores), para esbozar los fundamentos físicos de varios procesos mentales que constituyen el corazón mismo del psicoanálisis, responder algunos de los interrogantes más refractarios acerca de la conciencia humana y comprobar también, tal cual se cree, que las diversas formas de psicoterapia producen distintos cambios estructurales en el cerebro.