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Viernes, 23 de octubre de 2009

CINE

La metamorfosis

En el multipremiado film Entre nosotros, el complejo universo privado de una pareja de alemanes en sus 30 ayuda a repensar los roles estáticos y en movimiento, la modernidad y la tradición en el amor.

 Por Guadalupe Treibel

Entre coronitas y laureles va Entre nosotros, el film de la realizadora alemana Maren Ade que este año supo cosechar el Gran Premio del Jurado y el Oso de Plata a Mejor Actriz en el Festival de Cine de Berlín y el Premio Mejor Dirección en el Bafici ‘09. En 119 minutos, la cinta –que empieza con una puteada de niña y termina con jugueteo infantil de panza– explora la relación de pareja entre la risueña y extravertida Gitti, soportablemente? sincera, con más carácter que personalidad, y Chris, el arquitecto complejo, con miedos paralizantes y silencios que fulminan. La historia los deposita en la isla de Cerdeña para vacacionar y, sin más, la sensación de que algo-malo-puede-ocurrir desnuda la tensión de pareja y los estados cambiantes.

La metamorfosis, estupendamente encarnada por la austríaca Birgit Minichmayr y Lars Eidinger, muestra el trabajo de hormiga de la directora, guionista y productora Are que, con 32 años, maneja sutilmente el humor subyacente de una bomba ¿a punto de explotar? Al comienzo del film, Chris intenta leer. Gitti, aburrida, no lo deja. Le habla, lo toca... lo maquilla. La versión “rozagante” del muchacho pregunta a Gitti si así –disfrazado de “mujer”– le sigue gustando. Ella, sin más, responde: “Sí, de algún modo te queda bien” y eso desata una minidiscusión sobre sexualidad. Chris quiere saber si es varonil, Gitti se ríe (“de la pregunta, no de vos”). El se siente inseguro; ella, en cambio, reafirma su sex-appeal con una caricia, un “creo que eres absolutamente hermoso”. Más adelante, le dice “maricón” en broma y él se ríe pero las situaciones pavimentan el camino para lo que vendrá, cuando cada uno asuma la condición que “debe”. Y no de la mejor manera posible, vale decir.

Tic tac mediante, es la pareja la que centra el debate. “Quería contar la historia de una relación muy moderna, donde el hombre pueda admitir sus sentimientos y la mujer, ser fuerte. Entonces, me pregunté si podía funcionar o si existía aún el deseo de convertirse a una relación más tradicional, con roles más tradicionales”, explica a Página/12 la también realizadora de la celebrada The Forest for the Trees, película debut donde Are exploró la desintegración mental de una maestra de escuela recién llegada a un pequeño pueblo.

Con visión precisa y lograda, Entre nosotros habla de represión y reprimenda, de inseguridad personal y a dos voces, del lugar-que-uno-quiere-y-debe-ocupar en pareja. Y ayuda a repensar al normal y al outsider: “Tratar de ser como ‘ellos’ también es arrogante”, aboga Chris frente a Gitti, cuando hablan de gente “común” y la fascinación que a ella le genera. Claro que –inmediatamente– Gitti se prueba un vestido que acaba de comprar y ya no le gusta porque “¡la hace sentir tan burguesa!”. “Si son outsiders es porque ellos mismos se ponen en esa posición”, aclara Are.

Así, las idas y venidas entre el deber-ser y el querer-ser (que, por momentos, coinciden) dejan al espectador atento las dos horas de duración. Perdidos y desencontrados, la estructura de poder se va ramificando y, en parte, remite a una cuestión de género. Pero, para Are, no sólo se trata de eso: “Es también una lucha de amor. Ambos temen que el otro no lo ame tal cual es. No se han mostrado realmente como son y tienen miedo de hacerlo”. Desde esa premisa, el drama psicológico muestra los anhelos de estos treintañeros que –seguramente– no sepan qué es lo que en verdad buscan. El caso de Gitti es ejemplar: “Para mí, hay un deseo privado en ella de ocupar un rol más tradicional, una lucha interna que ha tenido previamente”, asegura Are sobre el personaje compuesto extraordinariamente por Minichmayr, capaz de hacer de una mueca, un mundo expresivo.

Con todo, el desencadenante y punto de no-retorno llegará de la mano de la mirada de los otros, cuando una pareja conocida de Chris, Hans y Sana, hagan parate en sus vidas y ellos tengan que mirarse en espejo ajeno. “Es trágico porque ni siquiera se trata de una pareja cool; sólo son diferentes y es suficiente para que los influencien”, comenta la también guionista que necesitó dos años para terminar la historia: “Investigo cada personaje y le pongo algo propio a cada uno de ellos. A veces, eres Gitti; otras Chris. En este caso, intenté explorar los diálogos pero no pude pensar los dos lados al mismo tiempo. Tuve un año para ella y un año para él; fueron etapas separadas”.

Con picos claustrofóbicos, infantiles, “humorísticos”, introspectivos, violentos y más, Entre nosotros se desnuda como un film necesario para hablar del universo perdido de la pareja que, para la directora, tuvo eco en realizaciones como Scenes from a Marriage, de Ingmar Bergman, o A Woman Under the Influence, de John Cassavetes. Una crítica a los roles imperantes, al lugar donde se está y hacia donde se quiere escapar. Cuando se sabe... Mientras, a media luz los besos.

Entre nosotros (Alle Anderen, Alemania/2009). Guión y dirección: Maren Ade. Con Birgit Minichmayr y Lars Eidinger. Apta para mayores de 13 años. Salas: 5 (Patio Bullrich, General Paz, Showcase Belgrano, Showcase Norte y Lorca).

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