Sólo dos ginecólogos para más de 1200 pacientes, mujeres cuyas enfermedades psiquiátricas se replican y refuerzan a lo largo del tiempo hasta convertirlas en habitantes estables, terapias discutidas, profesionales que supieron descargar culpas en las internas porque “eran muy promiscuas” y no se las podía vigilar todo el día, disciplinas aplicadas y una historia de abandonos que se remonta hasta el Estado, que aplica la ley para desmanicomializar pero sí sigue destinando el 70 por ciento del presupuesto de salud mental a los manicomios. Aquí, una recorrida por el Moyano.