En cuanto alguien tenía miedo
se le pasaba el miedo, se divertía o se dormía.
Pero esa noche quedó despierta.
Algunas noches algo sucedía con la luz eléctrica
y la casa quedaba a oscuras
en las horas en que no se necesitaba luz.
Entonces aparecían
las personas asustadas de la casa
llevando en botellas velas encendidas,
y el casero recorría la casa con una escopeta.
Esas noches nunca sentía miedo
y las llamas de las velas, como flores,
se movían en la sombra de los cuartos.
"Hay que avisar al sereno
para que cuide la entrada de la casa.
Pero ¿adónde está el sereno?"
En ninguna parte lo encontraban.
EL CANON DE LA NIÑEZ QUE APARECE EN LOS TEXTOS INEDITOS DE SILVINA OCAMPO EDITADOS POR SUDAMERICANA