En La muerte toma los hábitos, la última novela de P.D. James, mueren seminaristas, sacerdotes y mujeres al borde de un ataque de nervios. Hay dos hermanos incestuosos, un sacerdote condenado por corrupción de menores, un misterioso pergamino que habla de los restos de Cristo y un debate sobre el papel de la Iglesia en el siglo XXI. Adam Dalgliesh será, una vez más, el responsable de ordenar los hilos de esta madeja criminal.