Cuando los dos aviones de American Airlines se estrellaron contra las Torres Gemelas el 11 de septiembre de 2001, la literatura norteamericana ya llevaba más de diez años fantaseando con el terrorismo. Sin embargo, esa mirada poco y nada tenía que ver con Medio Oriente y Al Qaida, y mucho con el estado del arte, la impotencia de la novela y la esquiva elocuencia a la que parecen haber renunciado los escritores y recogido los terroristas. A continuación, el escritor norteamericano Benjamin Kunkel traza ese mapa literario y explica cómo ha sido modificado irremediablemente.