Aunque suene paradójico, meterse en Francia con Nietzsche es algo sumamente delicado. ¿Quién sino Philippe Sollers, el gran provocador antes de Houellebecq, podía hacerlo, a pesar de los ríos de tinta que han corrido en la patria gala sobre el filósofo alemán? Una vida divina (El cuenco de plata), una novela tan moderna como clásica si se toma en cuenta la tradición de la vanguardia y la impronta teórica de la revista Tel Quel, llega a la Argentina.