En 1957 se publicaba Invitados en el Paraíso, que venía a clausurar la saga porteña que Manuel Mujica Lainez iniciara en los años ’50 con Misteriosa Buenos Aires. Pero además la novela inauguraba el curioso mito de predestinación con que Mujica Lainez decoró su leyenda de dandy a destiempo. A fines de los ’60, y entre turbulencias sociales, encontraría la forma del paraíso propio en la casona de Cruz Chica. A cincuenta años de la publicación, es posible rastrear en novelas y biografías del autor ese periplo que unió el ideal austero de los hidalgos españoles con el hedonismo estetizante de un porteño de ley.