La vigencia de Antígona en el mundo (representada en este momento, sin ir más lejos, en Mérida, Londres y Berlín al mismo tiempo) no es sólo la vigencia de Sófocles o el teatro griego, sino la de un drama entre subjetividad y Estado que le habla al presente en forma continua. En este ensayo, Rodolfo Rabanal indaga en las redes que pueden llevar de Antígona a la dictadura militar, los cuerpos de los desaparecidos y la resistencia femenina a la represión.