Pocos autores han recibido tanta atención de parte de la crítica (de Barthes a Deleuze, pasando por Simone de Beauvoir) como el marqués de Sade. Pocos libertinos han sido tomados tan en serio aunque sus recetas para la carne no hayan podido ser mayormente llevadas a la práctica. La publicación de Sade de Annie Le Brun, editora de sus obras completas en Francia, recupera la figura de Sade como escritor y recrea el gran mito que comenzó a gestarse en plena Revolución Francesa.