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Domingo, 26 de febrero de 2012

SANTA FE › EL PROGRAMA INCUMPLE LA LEY DE EDUCACIóN SEXUAL

En la historia faltan mujeres

 Por Sonia Tessa

Mientras siguen resistiendo la reforma curricular que pone en marcha este año el Ministerio de Educación de la provincia, y que confina la enseñanza de la historia a cuatro horas semanales en segundo año de la escuela secundaria, las profesoras de la materia alertan sobre la cantidad de efectos que la nueva modalidad tendrá en la formación de los santafesinos y las santafesinas. Si se les propone enseñar desde el siglo 13 hasta la actualidad en sólo un año, no podrán incorporar --entre otras cosas-- con la mirada de género que debe ser transversal a todas las materias, según plantea la ley nacional 26.150 de Educación Sexual Integral. Con sorna, Elvira Scalona les escribió a sus colegas: "¿quién no se anima a dar la Revolución Francesa en una clase?", como parte de un mail irónico en el que desarrollaba el programa propuesto por el Ministerio y le sobraba "noviembre". Eso sí, estaba "terminantemente prohibido: enseñar cualquier clase de conceptos, tomar trabajos prácticos y evaluaciones, utilizar recursos audiovisuales, analizar fuentes y bibliografía, utilizar las netbooks y propiciar debates". De esa forma, siempre desde el humor, la docente consideraba que se podría cumplir con el programa.

"Algunas de nosotras, las docentes, desde hace años venimos incorporando la problemática del género en las aulas, aún cuando la ESI no era ley Nacional, ni el Ministerio de Educación Provincial incluía en sus capacitaciones esta problemática, que lo hace de manera absolutamente deficiente y sin abrir el debate. A partir del 2012 no lo vamos a poder hacer simplemente por una cuestión de tiempo", afirma Claudia Etcharry, licenciada en historia y docente de escuelas secundaria. Y hablan desde su propia práctica. "Para que se entienda, nada mejor que un ejemplo: todos lo años, cuando comenzaba el dictado de historia en 2º año, trabajaba con un análisis de la sociedad colonial centrado en textos que tienen como eje el papel de las mujeres en los distintos estamentos de aquella sociedad. El desarrollo de la actividad se hacía en ronda (no de convivencia), cada alumno leía en voz alta y en paralelo se conversaba el texto para poder iniciar un debate que nos permitía traen el problema de género al presente. El presupuesto horario para tal actividad era de tres clases, que en algunos casos se extendían a cuatro, ya que cada alumno/a aportaba desde su cotidianeidad, era una manera de instalar el tema", relata Etcharry.

Con la misma desesperación ante el problema que plantea el inminente comienzo de clases con la reforma curricular vigente, Beatriz Argiroffo trae ejemplos desde su propia práctica en el aula. Para trabajar el concepto de mestizaje, cuando tenía tiempo para desarrollarlo, reflejaba el trabajo de José Olavarría sobre violación sexual. "La violación tiene una función de disciplinamiento que se ha utilizado en algunos momentos de la historia, en algunas coyunturas, como un arma de guerra", dice la docente, preocupada porque esa mirada tenderá a desaparecer. "No se pueden homogeneizar procesos sociales porque aprender historia consiste en desentrañar la complejidad de esos procesos. Para eso, es imprescindible tomar la perspectiva de género. Esto de la violación como limpieza étnica hay que pensarla por ejemplo cuando hablamos del proceso de mestizaje en Argentina", dice la profesora, que escribió el capítulo Santa Fe, mi provincia, de la edición 2011 del manual de Tinta Fresca. Allí, puso: "La ley española prohibía la unión entre los miembros de distintos grupos pero las relaciones entre las personas difícilmente puedan ser legisladas. Los españoles se sintieron dueños de todo, también de las mujeres aborígenes y de las esclavas". El texto estaba destinado a chicos de 4º grado, y la problemática debería avanzar con más profundidad en adolescentes de 14 años. "En cuatro horas semanales tenés que hablar de toda la historia en esta profundidad y con este nivel de reflexión. Eso no existe, es imposible. Estos temas requieren de tiempo, porque son cosas que no están en el acervo cultural de lo cotidiano. Hay que hacer un esfuerzo por llevar estas reflexiones a los chicos", afirma.

Sin las ironías que desplegó con sus colegas, Scalona explica a Rosario/12 que "es muy difícil incorporar actividades áulicas que contribuyan a la construcción del conocimiento histórico, con el escaso tiempo que dispondrán los docentes a la hora de programar la enseñanza por la cantidad desmedida de contenidos que propone el diseño. Una vez más, la historia de las mujeres quedará reducida a un apéndice anecdótico". Por ejemplo, no se podrán ver películas de gran utilidad, como Camila, de María Luisa Bemberg o Germinal, de Claude Berri, que permiten otro acercamiento a la historia.

Otra docente, Laura Pasquali, señala que la dimensión de género "no puede ser presentada a las y los alumnos como 'la figurita del texto', ser parte de 'una clase especial' o peor aun con el recurso de presentar a 'una' mujer que se ha destacado en la historia o la ciencia como suele hallarse en los performativos manuales de estudio".

La preocupación de las profesoras de historia subraya el incumplimiento de la ley de ESI por los múltiples efectos que tiene sobre la vida de las y los estudiantes. Mientras buscan estrategias para hacerse oír por un ministerio que clausuró el debate, subrayan que se trata de "un vaciamiento de contenidos". Argiroffo es clara: "Esto va en detrimento de la formación de los santafesinos y santafesinas. ¿Qué van a saber los chicos? Nada".

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