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Domingo, 23 de enero de 2011

CULTURA / ESPECTáCULOS › EN EL CAIRO SE ESTRENARáN LARGOMETRAJES DE REALIZADORES DE ACá.

El cine que no hay que dejar de ver

El impulso al proyecto está dado por el Ministerio de Innovación y Cultura de la provincia. Si bien la realidad del medio es más que auspiciosa, para los realizadores aún falta para hablar del "surgimiento de una industria audiovisual".

 Por Edgardo Pérez Castillo

En el transcurso de 2011, en el cine público El Cairo tendrá lugar el estreno de una docena de largometrajes de realizadores fundamentalmente rosarinos y santafesinos. Respaldados por el programa de subsidios impulsado por el Ministerio de Innovación y Cultura, esos proyectos son apenas una parte del extenso listado de producciones que, a lo largo de este año, alimentarán el mercado cinematográfico local (ver recuadro). Y si bien la realidad del medio es más que auspiciosa, resultaría pretencioso referirse al fenómeno como al surgimiento de una industria cultural audiovisual.

Para Rubén Plataneo, director e integrante de Calanda, una de las productoras más prolíficas del medio rosarino, "salvo pocas excepciones de un par de realizadores o productoras que hace mucho tiempo que vienen trabajando como en el caso de Gustavo Postiglione o Héctor Molina, en general hemos venido trabajando con criterios que no sé si alguno se animaría a llamar industrial". En ese marco, Plataneo resaltó el incremento en la producción, donde las nuevas tecnologías disminuyeron los costos de realización. "Por otro lado agregó hubo también un soporte a nivel de fondos tanto a nivel internacional como nacional. Eso se notó mucho porque se establecieron algunas líneas para fondear proyectos que antes no existían".

Programas como Quinta Vía que el Incaa diagramó para realizaciones en soporte digital, o el de estímulo a la producción del Ministerio de Innovación y Cultura, son algunos de los que se destacan en ese espectro. Pedro Cantini, secretario de industrias culturales del MIC, coincidió en destacar la importancia de las nuevas tecnologías, mientras que en relación al rol del Estado analizó: "Es muy difícil imaginar la posibilidad de desarrollo de estos sectores, no solamente el audiovisual sino todos los que acostumbramos a englobar en el concepto de industrias culturales, sin una participación del Estado en el diseño de políticas orientadas al desarrollo de esos sectores. La producción audiovisual nos interesa en su aspecto industrial, pero también como fuerte productor de bienes simbólicos, en términos estrictamente culturales. Creo que se puede hablar de un desarrollo del sector audiovisual, y me inclino a pensar en el sector como un conjunto de productores, realizadores y técnicos que producen bienes simbólicos en un medio determinado, vinculados y surgidos de ese medio. En cuanto a lo audiovisual, más allá de lo estrictamente cinematográfico, como sector económico, se puede desarrollar a nivel local. Y muy especialmente en Rosario, una ciudad que ha ido sumando masa crítica para que eso ocurra. Un sector que actualmente está constituido por gente que, en términos económicos, trabaja de manera industrial, que obtiene su medio de vida de esa actividad. Y de mucha gente que realiza esas tareas en otras condiciones, por lo tanto hay que poner un tamiz al aspecto industrial de la actividad".

Pensada desde ese lugar, la constitución de una auténtica industria cinematográfica debería estar dada por la profesionalización de realizadores, guionistas, técnicos y, claro, actores. Así lo entiende Postiglione, que remarcó: "Creo que en Rosario y Santa Fe, fundamentalmente a partir de las escuelas de cine y carreras afines, se ha creado un espacio que tiende a que haya mucha gente capacitada para producir o que está produciendo. Gran parte de la formación se da en el ámbito académico y gran parte en el de la producción misma. En este punto quizás es donde haya que hacer más hincapié. En Rosario se ha desarrollado un pequeño polo productor, pero hablar de industria significaría que haya fuentes de trabajo permanente, donde haya gente que permanentemente vive de esto. Eso todavía no se generó. Hacen falta políticas desde lo público y privado. Porque, por ejemplo, en los canales de televisión de Rosario no se produce ficción. La televisión rosarina jamás se ha interesado en producir ficciones".

A punto de participar de la muestra oficial del festival internacional de Rotterdam con su cortometraje Los teleféricos (obra premiada por el Incaa y por el programa de estímulo a la producción del Ministerio de Innovación), Federico Actis consideró que el apoyo del Estado puede generar el acercamiento de fondos privados, fundamentalmente desde la posibilidad de generar públicos afines a consumir producciones de calidad. "Los sectores privados se van a acercar si los aportes del Estado generan públicos que consuman esas producciones apuntó . Si no hay un público que se sienta atraído por las producciones que se están haciendo, que tenga la sensibilidad, pueda entenderlas, divertirse, llorar o pensar con esas producciones, los privados no se van a acercar. Por eso me parece interesante que el Estado intente apoyar producciones de calidad. Un ejemplo es Encuentro, que ha sabido ganarse un público, han logrado que haya un montón de gente que quiere ver esa programación. No alcanza sólo con que se hagan buenas películas, sino con una oferta sostenida para generar esa demanda".

Creador activo ya en tiempos en los que la tecnología todavía no permitía reducir los costos de producción, el director Mario Piazza tiene su mirada personal respecto a la posibilidad de pensar en una industria cinematográfica: "En lo personal no comulgo con la palabra industria. No quiere eso decir que no reconozca por ejemplo la magnífica labor de la Secretaría de Producción e Industrias Culturales de la Provincia en la promoción de nuestro cine, en defensa de la posibilidad de hacer cine desde el propio lugar. Si se le llama industria a un estado de condiciones por las cuales quien quiere llevar adelante su proyecto audiovisual puede encontrarlo posible y viable sin morir en el intento, es decir tener después la posibilidad de persistir e iniciar un nuevo proyecto, entonces, ok, estoy con la industria, aunque no me guste la palabra, como tampoco me simpatiza del todo la palabra profesional por el costado desapasionado y materialista que implica".

Por fuera del respaldo estatal, la búsqueda de fondos para la realización es fértil en el exterior, e implica también una cierta profesionalización. Plataneo, ya un especialista en el desarrollo de proyectos con los que ha cosechado numerosos premios a nivel nacional e internacional, explicó: "Hay muchos amigos y realizadores que tienen muchísimas ideas y pasión por sus trabajos, pero desconocimiento respecto a las condiciones de lo que se llama el mercado. Tiene que ver con confrontar con productores, con fondos que tienen determinadas condiciones para que los proyectos puedan entrar. Entonces hay que saber elaborar tanto un guión como un presupuesto. Eso requiere de experiencia".

En los últimos años, la producción audiovisual mostró en Rosario un crecimiento en el orden cuantitativo como, también, en relación a la calidad de las propuestas. Desde la labor de núcleos de producción profesionalizados hasta la participación de aquellos que entienden a la independencia como una elección ética (y estética), el mercado audiovisual de la ciudad se encontró con nuevas posibilidad de financiación, producción y exhibición. Enriqueciéndose, siempre, por la capacidad de sus recursos humanos, esos que se beneficiarán con la profesionalización del área, y que continuarán alimentando la producción aun cuando las luminarias jamás lleguen a encandilar con el brillo metálico de Hollywood.

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Las nuevas tecnologías achicaron costos de producción y también apareció más financiación pública.
 
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