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Miércoles, 16 de abril de 2014

CULTURA / ESPECTáCULOS › LITERATURA. SANTA FE PARTICIPA DEL ENCUENTRO FEDERAL EN TECNóPOLIS

Jugar y encontrarse con la palabra

Hasta el 20 de mayo, y a través del Ministerio de Innovación y Cultura, la provincia estará representada en el megaevento con El porvenir de las palabras, propuesta que ofrece paisajes lúdicos para inventar entre chicos y grandes.

 Por Beatriz Vignoli

Eramos muchos periodistas rosarinos en una Traffic; íbamos al encuentro de la palabra. Ibamos, literalmente, al Encuentro Federal de la Palabra, en Tecnópolis (General Paz entre Constituyentes y Ricardo Balbín; Vicente López, Provincia de Buenos Aires), el megaevento que se puede visitar hasta el 20 de este mes, de 12 a 20. Los periodistas partimos a las 9.30 desde Plataforma Lavardén, sabiendo al menos dónde encontrar la información, guiando incluso algunos al chofer mismo con un teléfono inteligente provisto de GPS. Y llegamos.

Sobre el encuentro con la palabra tiene mucho que decir María de los Angeles González, ministra de Innovación y Cultura del Gobierno de la Provincia de Santa Fe. González, al frente de un enorme equipo de colaboradores del Tríptico de la Infancia de Rosario y el Tríptico de la Imaginación de Santa Fe, creó el pabellón santafesino con el que la provincia participa en el Encuentro junto a las otras provincias del país. Bajo el título El porvenir de las palabras, la propuesta ofrece "paisajes lúdicos para inventar entre chicos y grandes". Se trata de algo así como una serie de puestas escenográficas interactivas, donde se nos invita a ir y poner el cuerpo, pero no de cualquier manera.

Un mal encuentro entre el cuerpo y la palabra sería el de Julieta Capuleto, según cuenta la ministra en una charla con la cronista en el más indicado de los "paisajes lúdicos": un bar titulado El bar de todas las escuchas. La reconocida experiencia de González en dirección teatral se percibe no sólo en su obra sino en la unción casi litúrgica con que recita el texto de Shakespeare: "Sólo tu nombre es mi enemigo! Qué es Montesco? Qué hay en un nombre? Una rosa olería por otro nombre igual de dulce. Romeo, arráncate tu nombre; y a cambio de ese nombre, que no es parte de ti, tómame entera!". La tragedia sería el resultado de tal respuesta a la pregunta por el nombre: ese lanzarse de cuerpo entero al agujero real de un nombre arrancado.

- La poesía es una forma de resistencia﷓- declara la ministra.

- La posibilidad de la metáfora parece ser el lugar, aquí.

- Ese es el espacio, yo estoy convencida. Como cuando éramos chiquitos, sustituíamos cambiando figuritas o armando rompecabezas. Nosotros somos cambiadores de figuritas o armadores de rompecabezas, nosotros somos compositores de cosas, y si nosotros no podemos sustituir el sentido de las cosas, simbolizarlo, representarlo de alguna manera, ponerle nombre, ponerle forma, provocar con una forma, con una vibración, con un nombre, creo que realmente parecemos menos humanos. Hay una cultura escrita importante. Tanto escribir, mails, mensajes o lo que sea, también hay como una escritura más fácil, más rápida, a veces muy narcisista y efectiva, pero no estoy segura que esa escritura incluya una mirada poética.

- O que llegue al otro... una escritura muy ensimismada?

- Abismada. Como si uno se abismara dentro de su propia persona y cuando se mostrara a los demás, de ese abismo saliera una especie de personaje. Yo amo los personajes, pero como decía Norberto Campos, los personajes son lo que hacemos de nosotros los actores, en el teatro, con la excusa de los otros. Este personaje (el de las redes sociales) no sabemos si incluye al otro, o si lo incluye es como una exhibición que te consume. Por otra parte en el teatro, si vos sos Julieta, dependés de tu Romeo. No podés hacer tu personaje separado del otro personaje. Como en la vida, porque el otro te mira y también te construye. Entonces el sentido de lo lúdico es que no es cualquier modelo lúdico: lo que nosotros buscamos es el triunfo de la palabra. Palabra posible, poética, haciendo política de la buena, quiere decir: incluyendo, posibilitando (el juego de las P), pidiendo, proclamando (pero no dogmatizando) y problematizando, pero no sólo a la manera (que respeto muchísimo) republicana, democrática, sino también a la manera de lo callado, lo oculto en la arena, el color en el nombre.

- Es lo íntimo, no? El trazo singular?

- Esa es la palabra.

Así, Los colores de la vida muestra un inmenso assemblage de objetos diversos de distintos colores: nostálgicos objetos pensados como disparadores de palabras, palabras que el público es invitado a anotar en papeles del color que cada uno elija, y que luego son pegados en construcciones colectivas de esos trazos singulares. La cronista elige un papel rosa y escribe: "Primavera". Y fotografía un papel verde que dice: "Esperanza". Cerca, hay una manta colectiva que habilita un espacio de conversación; hay un ring de escritura y otro de lectura, con bolsas llenas de libros; hay arena de verdad en una playa para dejar mensajes en botellas junto a un mar de cine. Hay juegos en homenaje a artistas argentinos (Antonio Berni, Xul Solar) y a los que sufrieron persecución por sus palabras. Hay también una "alacena de palabras" con "frascos de la abuela". "Ornitorrinco", escribe la cronista, y la guarda en un frasco: "Palabras difíciles". Otros han puesto allí sus hipocampos y circunvoluciones; otros niños incomprendidos, y ella ya no está sola con el reproche que le trae la memoria: "Vos hablás en difícil". Entre otros "paisajes", hay un "mapa del nombre" donde Romeo Montesco hubiera navegado y flotado en su pasión; con crayones, la cronista dibuja tres letras como islas.

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Uno de los paisajes de El porvenir de las palabras, el stand santafesino en Tecnópolis
 
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