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Domingo, 19 de octubre de 2014

CIUDAD › EL CASO DEL MILITANTE DESAPARECIDO PARIENTE DEL VICARIO BONAMíN

Diarios del obispo castrense

El diario personal de Bonamín -obispo de las Fuerzas Armadas- data de 1975 y 1976. Incluye anotaciones cotidianas respecto de reuniones, sensaciones y actividades oficiales. El fiscal Stara tomó testimonio a dos investigadores de esos diarios.

 Por José Maggi

Dos historiadores declararon la última semana en la causa federal que investiga el homicidio del militante peronista Luis Anselmo Bonamín ocurrido durante la última dictadura. A instancias del fiscal Gonzalo Stara prestaron testimonio Ariel Lede y Lucas Bilbao, reconocidos investigadores de los diarios personales del ex obispo castrense Victorio Bonamín, tío abuelo del desaparecido. El diario personal de Bonamín - un verdadero obispo de las Fuerzas Armadas- fue escrito durante 1975 y 1976 e incluye anotaciones cotidianas, diarias, respectos de reuniones, sensaciones, recordatorios y actividades oficiales. Desde el año 2009 Lede y Bilbao vienen analizando el contenido de estos diarios como parte de una investigación sobre el funcionamiento del Vicariato Castrense durante el terrorismo de estado y el papel central de Bonamín como uno de los jefes de los capellanes en la legitimación de la violencia militar.

"Luis Anselmo Bonamín nació el 06 de febrero de 1955, vivió con su familia en calle Urquiza 3521 de Rosario. Era hijo de Anselmo Manuel apodado "Mito", que al momento de los hechos tenía 50 años, y que era sobrino del Provicario Castrense Victorio Manuel Bonamín. Su hijo Luis Anselmo comenzó a estudiar ingeniería en 1974 en la Universidad Nacional de Rosario y militaba en la Juventud Universitaria Peronista", comenzó su relato Lede.

" El 16 de marzo de 1976 a la noche fue secuestrado por una patota de la policía, y llevado a una dependencia policial de Catamarca entre Corrientes y Entre Ríos, dato que coincidiría con una anotación del Pro Vicario Castrense, tío abuelo de Luis Anselmo, en su diario que dice textual: 'Por insinuación del Coronel Rolón se llama al Comisario Bertolone Jefe de Inteligencia de la Policía con sede en la ex Seccional 2 Catamarca adonde (según le refirieron a Mito) habría sido llevado Luis "todavía vivo'", aseveró Lede.

Según aclaró a su turno Bilbao "la noticia del fallecimiento de Luis Anselmo apareció en diferentes medios locales y nacionales como una muerte por un enfrentamiento (La Nación, La Capital, Los Andes) y supe también que después de su muerte, este pasó a ser un tema que en la familia casi no se hablaba".

El periodista también agregó que "en los diarios de su tío abuelo aparecen menciones al hecho: la primera es el trabajo de investigación que el mismo Bonamín hace en el Ejército y con la Policía, en la que las dos fuerzas deslindan responsabilidades. Sin embargo la hipótesis más fuerte de Bonamín se centró en la culpabilidad de la policía, ya que en cinco momentos desliza la versión, de que fue esta fuerza".

Para probar sus dichos Bilbao esgrime un escrito: "en su casa, en la casa de Luis Anselmo, anota el mismo día 28: la versión es otra: corre hacia la policía". Mientras "el día 29 que era lunes, registra que a las 9 de la mañana llega al Comando Segundo Cuerpo, que no está Díaz Bessone, que lo recibe el General Ferrero, que se llama al Coronel Juan Orlando Rolón y un dato interesante es que en esa reunión de la que participa Ferrero y Rolón, está presente el Capellán Héctor Pedro Martínez y que luego también aparecerá el otro Capellán del Comando Salvador Guerriero". "Esto me parece importante porque se trata de dos sacerdotes conversando con la jerarquía militar y eclesiástica sobre el asesinato de Luis Anselmo" remarca Bilbao.

Según su relato "en esa reunión la gente del Comando descarta su participación en el asesinato y abajo registra: 'por insinuación del Coronel Rolón se llama al Comisario Bertolone, Jefe de Inteligencia de la Policía, con sede en la ex Seccional 2 calle Catamarca, adonde (según refirieron a Mito) habría sido llevado Luis todavía vivo. Conversamos solos, a partir de eso 'es la aberración más grande que he oído en mi vida' (comenta el propio Bonamín ante la versión de que lo habrían matado sus propios compañeros). Esa conversación -recrea Bilbao- que tiene con Bertolone me da la pauta que es in situ porque dice 'conversamos solos'.

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Ariel Lede y Lucas Bilbao, investigadores de los diarios personales del ex obispo castrense.
Imagen: Andrés Macera
 
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