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CONDUCCION POLITICA DE LA ECONOMIA
Por Víctor Santa María *
Posiblemente la conducción política de la economía
en el ámbito del Gobierno constituya uno de los cambios más
significativos que se introdujeron en el funcionamiento del Estado con
la gestión del presidente Néstor Kirchner.
Los argentinos nos encontramos transitando por los tramos iniciales de
una nueva etapa de nuestra historia. El punto de inflexión de la
etapa que dejamos atrás fue diciembre de 2001, cuando se desmoronó
el último resto de credibilidad de un modelo de no-país
que nos dejó al borde del caos y la disolución final. En
esta nueva etapa de recuperación, no podemos olvidar la situación
de la que venimos, así como tampoco el proceso de un cuarto de
siglo que nos llevó a ella.
A lo largo de ese cuarto de siglo que se inició con la última
dictadura, se instaló en la Argentina un modelo que permitió
la enajenación de los recursos nacionales y reprodujo en nuestra
tierra el modelo de concentración y exclusión que terminó
sumergiendo en la miseria a una parte significativa de nuestra población.
Para esto fue necesario destruir el Estado nacional, limitando al máximo
su capacidad de acción y aún de reacción. El desmantelamiento
del Estado, a través de las sucesivas privatizaciones de lo público,
tuvo como objetivo mutilar su capacidad de incidir en la economía
salvo en el rumbo que marcaba lo económicamente correcto y que
se manifestaba en las sugerencias extorsivas de los organismos internacionales
de crédito.
De esta manera, el consenso impuesto desde los centros del poder económico
mundial se asumía como credo por parte de los gobiernos de turno,
convirtiéndose el poder político en un mero administrador
al servicio de los gurúes que traducían y aplicaban las
recetas del Fondo Monetario Internacional.
Había algo muy fuerte que nos ligaba a ellos. A lo largo de ese
cuarto de siglo, tuvo lugar un endeudamiento que fue escandaloso desde
los orígenes mismos de su crecimiento descomunal. A la toma del
poder político del Estado por la violencia que dio inicio a la
última dictadura, le siguió la toma por asalto del poder
económico del Estado, sometiendo a la Argentina a un proceso de
globalización compulsiva, donde se la insertaba en el orden financiero
internacional en condiciones propicias para el saqueo que tuvo lugar,
con las variantes de cada momento, hasta diciembre del 2001.
En 1947, Perón describió a ese nuevo orden financiero que
comenzaba a desplegarse por aquellos años, señalando que
antes, cuando se quería explotar un país colonial
o semicolonial, o colonial sólo económicamente, era necesario
construir un consorcio en ese país para explotarlo y después
llevar la producción de esa explotación a los países
de origen. Hoy, así como se hace la explotación moderna
del petróleo o del gas, construyendo oleoductos o gasoductos, se
hacen economoductos. Y seguía diciendo que los países
están unidos por su economía; no son necesarios los consorcios
para explotarlos; se explotan desde un consorcio central con un solo representante
en cada país; existe un conducto y desde un lugar central se puede
hacer la explotación simultánea de todos los países
que económicamente están ligados o son afluentes de ese
sistema económico.Porque pensaba así, la Argentina
no ingresó al Fondo Monetario Internacional sino hasta que lo derrocaron
en 1955.
Pero fue a partir de la acción de la última dictadura y
sus continuadores en la dirección económica del país,
que la deuda externa se convirtió en un fuerte condicionante para
el crecimiento del país, hipotecando la vida de varias generaciones
de argentinos. Esto fue posible en alguna medida gracias a que en las
sucesivas renegociaciones que tuvieron lugar a lo largo de esta historia
de endeudamiento, tanto de un lado como del otro, se defendían
los mismos intereses, que no eran precisamente los del país.
Desde el mismo Estado que se destruía sistemáticamente,
se llevaba a cabo un reformateo del país en el que a ese Estado
sólo le cabía el papel de gerente del poder económico
internacional para abrir las puertas al avance incontenible del mercado
y desaparecer discretamente en formalidades burocráticas. Venimos
de una Argentina donde, con el Estado en cautiverio, tuvimos la oportunidad
de padecer los efectos de un capitalismo salvaje que arrasó al
país y nos dejó a la intemperie. Con el Estado destruido
y costos sociales que alcanzaron a la gran mayoría de la población.
Hoy esa etapa está concluida. Es una página de nuestra historia
que hemos decidido dejar definitivamente atrás. Es parte de nuestra
experiencia y tomamos conciencia colectivamente de que no es el lugar
que deseamos para nuestros hijos. Hoy nuestro país se encuentra
encaminado hacia la reconstrucción. Hoy, nuestro país ha
recuperado la actitud necesaria para superar las consecuencias del pasado
y salir adelante.
La Argentina recuperó la decisión política que orienta
a la economía en el sentido de la defensa de los intereses nacionales.
Lo que se traduce en una posición de autodeterminación y
dignidad en el plano internacional.
Posiblemente la conducción política de la economía
en el ámbito del Gobierno constituya uno de los cambios más
significativos que se introdujeron en el funcionamiento del Estado con
la gestión del presidente Néstor Kirchner. Porque implica
el reconocimiento de la representación de la voluntad popular a
cargo del Estado y a la economía como un aspecto más entre
los que confluyen en la definición y la realización de un
Proyecto Nacional, para cuya consolidación es necesaria la participación
organizada del conjunto de la sociedad.
La tarea que tenemos por delante es dura porque el daño ha sido
mucho y las heridas en el cuerpo social son profundas, por lo que precisa
el aporte de todos y cada uno de los que estamos comprometidos con el
bien común y la justicia social. Con todas las dificultades y los
inconvenientes, sin embargo es un proyecto realizable por el reencuentro
de la sociedad con un Estado que la representa. Un Estado con la voluntad
política de ser artífice del destino común. Un Estado
que ha vuelto a ser la expresión de un Pueblo decidido a ser Nación
n
* vsantamaria@sitioima.com.ar
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