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El país|Lunes, 12 de julio de 2010
La Justicia debe resolver si Luis Patti puede seguir internado y no en la cárcel

El represor como gran simulador

Los abogados de Patti buscan mostrar que no puede valerse por sí mismo ni comunicarse, pero un perito aseguró que no es necesario que permanezca en el Fleni y que no habla para disimular su estado.

Por Diego Martínez
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Foto tomada en Fleni, donde se supone que Patti se recupera de un ACV.

El Tribunal Oral Federal Nº 1 de San Martín que desde el 30 de agosto juzgará a Luis Abelardo Patti por delitos de lesa humanidad, deberá resolver en los próximos días si le concede el arresto domiciliario, si lo devuelve a la cárcel que no pisa desde hace seis meses, o si le permite seguir internado en el centro de rehabilitación Fleni de Escobar, donde en teoría se recupera de un accidente cerebro vascular (ACV) que sufrió en enero y donde se tomó la foto que ilustra esta nota.

Mientras sus abogados Alfredo Bisordi y Silvio Duarte se esmeran en demostrar que Patti no puede valerse por medios propios y pulen la estrategia para probar que es incapaz de comprender y comunicarse, paso previo al reclamo de suspensión del juicio, el perito que evaluó al torturador a pedido de la querella lo describe como un simulador que no habla para disimular su verdadero estado, y destaca que “no es imprescindible” el tratamiento indicado por los médicos del Fleni, quienes justifican desde hace medio año la internación en el instituto que el propio Patti inauguró cuando era un intendente impune.

A principios de año, los abogados obtuvieron la autorización judicial para que Patti se operara de una lesión en los ligamentos cervicales, maltrechos desde un accidente que sufrió en 1997 como copiloto de un auto de Turismo Carretera. Durante la intervención, que se realizó a fines de enero en el hospital de la Universidad Austral, en Pilar, Patti sufrió un ACV que le permitió tomar distancia del penal de Marcos Paz, donde estaba detenido desde noviembre de 2007 junto a Etchecolatz, Von Wernich & Cía.

La recuperación comenzó en el Fleni de Belgrano y continuó en el imponente hospital de la Familia Pérez Companc (familia con mayúsculas en la web de la fundación) en Escobar. “Va a tener una recuperación larga, pero eso depende de las posibilidades de rehabilitación que pueda tener, ya que está privado de su libertad”, explicaron entonces sus amigos al diario La Nación. “El ya tenía para tres meses de rehabilitación por la columna, a lo que ahora se suma esto”, se esperanzó Luis Patti Jr. en declaraciones a una revista local.

En ese contexto, y mientras el tribunal se aprestaba a fijar fecha para el proceso que compartirá con los condenados generales Reinaldo Bignone y Santiago Omar Riveros, y con el ex comisario Juan Fernando Meneghini, su jefe en la comisaría de Escobar en los ’70, Bisordi y Duarte solicitaron el arresto domiciliario. El argumento: el tratamiento bajo la modalidad “hospital de día” indicado por los médicos del Fleni sólo se lo podría brindar ese centro de rehabilitación de Escobar, y los traslados desde el penal de Marcos Paz serían traumáticos para la salud del imputado, que según sus abogados es incapaz de alimentarse o vestirse sin ayuda de un tercero.

Durante los cinco meses posteriores al ACV, el tribunal que deberá juzgar a Patti, integrado por los jueces Héctor Sagretti, Lucila Larrandart y Marta Milloc, tomó conocimiento de su estado de salud sólo por los informes del Fleni. Luego de insistentes requerimientos del fiscal federal Juan Patricio Murray, los magistrados ordenaron un examen a cargo del Cuerpo Médico Forense, cuyos resultados se conocerán esta semana.

Sí se conoce el informe del perito médico ofrecido por la parte querellante, patrocinada por los abogados Pablo Llonto y Ana Oberlin. Según el escrito del médico Leonardo González, “el aumento excesivo en los tiempos de latencia en responder, como si no comprendiera una pregunta, no es justificable con las lesiones padecidas en el sistema nervioso”. Patti “no padece alteraciones en el lenguaje”, afirmó. Si bien “se mostró extremadamente callado” y “prefirió el lenguaje gestual”, el perito observó un llamativo contraste entre la precisión para dibujar en el aire letras que le mostraron durante un examen de agudeza visual y la discapacidad que manifestó durante el interrogatorio para realizar tareas básicas como el aseo personal o el vestido.

“Puede escribir con destreza suficiente, y no padece significativa discapacidad para no poder realizar sin asistencia la mayoría de las actividades de la vida cotidiana. El paciente niega que pueda comer sólo con su mano derecha, niega poder cortar o llevar la comida a la boca, lo que contrasta con la observación objetiva”, escribió González, quien advirtió que el ex comisario “colaboró muy poco con la evaluación”.

Consultado por el tribunal sobre la necesidad de continuar el tratamiento indicado por los médicos Lisandro Olmos y Marcos Rey, del Fleni, el perito apuntó que “no es imprescindible”, pues la terapia de recuperación “no precisa de aparatología compleja o asistida por computación”, y que tampoco es imprescindible que la frecuencia del tratamiento sea diaria. “Dos o tres veces por semana resulta suficiente”, apuntó, y enumeró centros de rehabilitación a los que podría trasladarse sin inconvenientes desde el penal de Marcos Paz.

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