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Domingo, 22 de enero de 2006
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En la city se armo una bicicleta alentada por el Banco Central

Redrado muestra las cartas

El Banco Central vende a futuro y compra al contado divisas. Los exportadores hacen así su negocio especulando con esa estrategia oficial. También lo hace un grupo reducido de bancos extranjeros.

Por Claudio Zlotnik
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Martín Redrado, titular del BC, se autoexige en metas monetarias y en recuperar reservas, dando así pistas a la city.

El Banco Central tendrá un 2006 que, en cuanto a la política cambiaria, será un tanto más complicado que los últimos dos años. Durante ese período su función se limitó a adquirir todos los dólares que pudo, y evitar así la apreciación del peso. Ese fue su principal objetivo y lo cumplió, doblegando la apuesta en contra que habían hecho los principales bancos locales y extranjeros. Este año luce diferente, empezando por el pago al Fondo Monetario que disminuyó el stock de reservas. El problema es que, en las primeras semanas de enero, la autoridad monetaria se complicó sola. Puede ser que el pago al FMI y la aceleración inflacionaria hayan desorientado a Martín Redrado. El mandamás del BC cerró el 2005 presionado para cumplir con la meta monetaria y, frente a esa autoexigencia para saciar la sed de la ortodoxia, la city pudo adelantar cada uno de sus movimientos en la plaza cambiaria. Y así lo hicieron, ganando mucha plata a costa de la torpe política oficial de intervención para recuperar reservas.

En las últimas jornadas llamó la atención de los corredores las operaciones que la mesa del Central hizo en el mercado de futuros del dólar. Se calcula que en total vendió dólares a futuro (fin de este mes, febrero, marzo y abril) por unos 500 millones de dólares. ¿Cuál fue el propósito?: presionar a las grandes exportadoras a que adelanten la liquidación de divisas.

Es habitual que esas compañías empiecen a vender dólares en cantidad a partir de marzo. Pero para que adelanten esas operaciones, el BC buscó un atajo: vender dólares a futuro, a una tasa implícita muy baja, de aproximadamente el 4 por ciento anual. Ese movimiento resulta un buen incentivo para las exportadoras: la semana pasada le compraron al Central dólares a abril a 3,07 pesos mientras le vendían en el mercado de contado a dos centavos menos. Los pesos que recibieron por esa venta los colocaron en otras opciones, como en títulos públicos.

Esa bicicleta fomentada por Redrado quedó en evidencia: las liquidaciones de enero, que suelen ser pobres, aumentaron notablemente. En lo que va del mes fueron de unos 550 millones de dólares. La cuestión es que, por llamativo que parezca, el Central no está comprando todos los dólares que ofrecen los exportadores. Lleva adquiridos alrededor del 60 por ciento de las divisas (325 millones hasta el jueves último). Esta proporción es baja respecto al promedio de 2005: el BC ha comprado 9300 millones de dólares, el 85 por ciento de la cosecha.

Acaso lo más sorprendente no sea ese dato sino que el Central no está comprando en el mercado todo lo que pudiera, en cambio sí lo está haciendo un grupo reducido de bancos y fondos de inversión internacionales. En el microcentro aseguran que uno de los principales jugadores en esta movida es el Citibank, entidad que estuvo muy activa embolsando divisas.

El Banco Central puso en marcha una bicicleta para cumplir con el objetivo de ganar divisas y recomponer de ese modo reservas. Pero algo parece que falla: en un año donde se aguarda un menor ingreso de capitales, hay inversores que se adelantan y se quedan con esos dólares. Con menos reservas atesoradas, en la city observan con atención cada movimiento de Martín Redrado.

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