Mecánicas casi opuestas

El proyecto de Las chanchas, ópera marciana en un acto, comenzó a tomar forma durante 2017, y en febrero de este año empezaron los ensayos musicales y teatrales por separado. A pesar de haber elaborado el guión en conjunto, el director y el compositor tienen casi mecánicas opuestas para el trabajo en escena. Desde el punto de vista musical, el trabajo es sobre una obra cerrada; en el plano de lo escénico, las contingencias suelen encararse y utilizarse en el propio beneficio... dentro de las posibilidades, claro. En este caso, además, se suma el hecho de trabajar en una institución estatal, con todo lo que ello implica. Al respecto, las posturas de Wehbi y de Santcovsky son bastante diferentes. El compositor descansa sobre el hecho de que la partitura está terminada y que poco es lo que se pueda hacer en el camino: “El músico viene hecho al ensayo, es un gran ejecutante, pero el precio de la perfección pasa por la rigidez. La música académica tiene esa búsqueda de la perfección técnica que convive riñendo el espacio de la flexibilidad. Y el mundo del teatro opera de un modo absolutamente inverso. El libreto es un pre-pre-texto, la partitura es el pre-texto y la ópera montada es el texto. En el campo de la música académica contemporánea, nos entregamos a una confección de un texto a terminar cerrado. Por eso, como compositor uno tiene que saber que uno cierra un objeto, lo entrega al mundo y se libera”. ¿Cómo convive, entonces, con la creatividad de un artista como Wehbi, de tradición performática, en la que la contingencia es casi parte del quehacer? El director habla de “sistemas de producción” de la cultura y se coloca frente a ellos de modo crítico, pero esa crítica no le impide actuar dentro de sus márgenes. Habla de intentar generar cierta ruptura, una incomodidad, un quiebre, de encontrar la contradicción intrínseca en el procedimiento de cada obra y trabajar dentro de esa modificación, de la técnica de las artes marciales orientales y el modo en que utilizan la fuerza del enemigo a su favor. Por eso, hay en Las chanchas decisiones tomadas a partir del reconocimiento a priori de ciertas limitaciones que le impone el sistema de producción operístico, que terminan teniendo consecuencias sobre lo estético. En este caso, por ejemplo, surgió la necesidad de desdoblar los personajes centrales en actores y cantantes: “Es una decisión que se tomó por cuestiones técnicas, pero al mismo tiempo porque el universo semántico que estamos creando lo permite. Esa idea del nonsense, cierto absurdo que tiene toda la puesta permite este proceso. Es una solución técnica y estética en función del sistema de producción, pero que está habilitada por la obra”.

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