En todas las provincias hubo actos, marchas, festivales artísticos y lectura de documentos. En Neuquén, uno de los momentos centrales fue la presentación de la instalación artística Mil Grullas. Según los organizadores, una antigua leyenda japonesa asegura que si se desea algo con mucha fuerza y se construyen mis grullas de papel, lo deseado se cumple. El acto se desarrolló en el ex centro clandestino de detención y tortura La Escuelita. Además, se colocaron “baldosas por la memoria” en homenaje a Roberto “Champa” Rigoni y a Ricardo y Enrique Horacio Sapag (hijos del ex gobernador Felipe). En Jujuy la jornada se comenzó pintando pañuelos blancos en las veredas. María Eugenia Villada, hija de desaparecidos, reclamó que la Justicia no dé prisión domiciliaria a los condenados por crímenes de lesa humanidad y pidió la ayuda del Equipo Argentino de Antropología Forense y del Banco Nacional de Datos Genéticos para identificar a los 127 desaparecidos de esa provincia. El mal clima no pudo con los fueguinos y las actividades se desarrollaron bajo techo. Comenzaron con una vigilia a partir de las 21 del viernes 23, con música, murgas y teatro. En el acto central se leyó un documento único consensuado por la Mesa Multisectorial de Derechos Humanos. “La prisión domiciliaria es una amnistía encubierta. El único lugar para los genocidas es la cárcel común, perpetua y efectiva!”, expresa el documento consensuado por la Mesa de Trabajo de los Derechos Humanos de Córdoba. Y también se incluyó la exigencia de “educación sexual para decidir sobre la concepción; anticonceptivo para no abortar; aborto legal, seguro y gratuito para no morir”. Los actos se multiplicaron en Santa Fe, Tucumán, Río Negro, entre otros otras.