PáginaI12 En Italia

Desde Roma

El hecho de que la extrema derecha haya progresado considerablemente en las elecciones de varios países del mundo se explica en parte por la manipulación que grupos expertos hacen de los networks o redes sociales como Facebook, Instagram, WhatsApp, Telegram, Twitter, YouTube, entre otros. Y los países latinoamericanos podrían no estar lejos de un proceso similar que pone en peligro la democracia. Esto fue, en apretada síntesis, el contenido de un encuentro con la periodista e investigadora austríaca Julia Ebner, que presentó en Roma sus investigaciones sobre este tema.

El asunto adquiere particular interés después del escándalo de la compañía inglesa Cambridge Analytica, que usó miles de cuentas de Facebook para describir el comportamiento y los deseos de sus propietarios, pero sin su consentimiento. En el caso de los estadounidenses, esos resultados fueron entregados a los que armaban la campaña electoral a favor del presidente Donald Trump.

Ebner trabaja en el Instituto para el Diálogo Estratégico de Londres (Institute for Strategic Dialogue), una institución que se define como un centro global “contra las organizaciones extremistas dedicado a fortalecer las nuevas generaciones contra el odio y el extremismo”. Ebner estudió periodismo en el London School of Economics and Political Science, acaba de publicar un libro en inglés y en alemán titulado La Rabia, el círculo malvado del extremismo islámico y de ultraderecha.

La investigadora contó que desde las elecciones que eligieron al presidente Donald Trump en Estados Unidos se ha prestado mucha más atención a la influencia de los networks de derecha en las elecciones. Se han podido identificar modelos de colaboración entre ciertas redes sociales y se ha tratado de estudiar cómo los mensajes de la derecha pasan de portales internet de ultraderecha al público en general, es decir a la corriente dominante (que los expertos llaman “mainstream”) en los networks.

Uno de los métodos usados por la ultraderecha es también ir a plataformas de internet más públicas como Facebook, YouTube, etc. Allí “intercambian mensajes con otras personas usando sobre todo palabras y frases interesantes para los jóvenes, y tratan de arrastrarlos a las plataformas encriptadas. Pero antes de ser admitidos en estas plataformas, los candidatos son entrevistados y luego se decide si se los acepta. Si entran, intercambian con ellos literatura y todo tipo de información de extrema derecha”, dijo Ebner.

El caso de Alemania aparece como uno de los más claros. Según la investigadora, en las últimas semanas previas a las elecciones del pasado mes de septiembre, la derecha invadió plataformas como Facebook, Twitter y otros, con mensajes anti-Angela Merkel (que era y es de nuevo la primera ministra). “En general la derecha usa sofisticadas y coordinadas técnicas de manipulación de los medios de comunicación y técnicas perturbadoras de los social networks”, agregó la experta, aclarando que las técnicas usadas por estos grupos de derecha son similares a las que se adoptan en la comunidad internacional de juegos electrónicos on line. Porque se puede jugar con gente de cualquier país o región y luego compartir con tu adversario otras cosas. “Es posible que detrás de estas plataformas haya un esfuerzo coordinado para influenciar a la gente y llevarla hacia la derecha. Pero esto por ahora es sólo una sospecha, no ha sido demostrado eficazmente”, indicó. 

Contó además que en Alemania se ha podido verificar que las plataformas de ultra derecha se intercambian manuales militares de comportamiento donde se dan consejos para poder infiltrarse en el chat del enemigo político y generar disturbio. También, dijo, han logrado “manipular los algoritmos de búsqueda de Internet”, de modo de que cuando se busca una palabra, ciertos textos favorables a ellos son los primeros que aparecen. Algunos además, usan “técnicas miméticas”: es decir los ultra se mimetizan como si fueran moderados y se infiltran en los chat de los moderados de derecha para llevarlos a posiciones de ultra derecha. Y así introducen sus mensajes en los comunes chat transformándolos en temas de discusión entre la gente común.

Otro caso ha sido Italia, sobre todo en relación al gran problema de los migrantes que llegan por miles a las costas italianas desde Africa. “En  Internet se ha venido hablando mucho de Italia últimamente, sobre todo exaltando una guerra de razas”, dijo. Un extremista que atentó contra migrantes sin ninguna razón objetiva, como un tal Traini en la ciudad de Macerata, ha sido presentado en el web como un héroe, como un símbolo de la raza blanca. “Las personas que incitan campañas contra los migrantes no usan su verdadero nombre en los social media sino nombres falsos. Pero seguramente inspiran ciertos ataques. Los ataques organizados son coordinados por plataformas encriptadas. Las plataformas públicas pueden inspirar ataques pero no coordinar toda la acción”, precisó. 

–¿Considera que todo esto es una amenaza para la democracia?

–Definitivamente sí, porque esta metodología hace creer que ciertos puntos de vista de extrema derecha son compartidos por muchas más personas, cuando en realidad no lo son. No hay que olvidar que una misma persona puede actuar sobre distintas cuentas o plataformas. Algunos estudios del sector han demostrado, por ejemplo, que en Alemania el 5 por ciento de las cuentas es responsable de más de 50 por ciento de los mensajes de odio. De este modo tienden a influenciar a los políticos (que tienen equipos de gente que recoge estos datos) que suponen que hay mucha gente que piensa en un cierto modo cuando en realidad no es así. Y así la ultraderecha modifica la atmósfera política y dicta la agenda de los políticos.

–¿Esta metodología la aplican también los grupos de derecha y los políticos de América latina?

–Es muy difícil de decirlo con certeza porque no estamos estudiando específicamente América Latina. Pero de hecho hay un aumento de la influencia internacional de estas cosas, por lo cual eventualmente América latina también puede estar influenciada.

–¿Qué se puede hacer para controlar esto? 

–Lo más importante es educar al público, para que la gente no sea víctima de estas campañas de manipulación. Educar a la gente joven para que sepa distinguir las “fake news” (noticias falsas) de las verdaderas, saber cómo funcionan estos portales de propaganda, no sentirse intimidados por campañas que parecen arrastrar a grandes masas pero que en realidad son hechas por pocas docenas o centenares de personas.