“Ninguna expectativa”

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, no espera cambios en Cuba tras el relevo de Raúl Castro y no tiene intención de modificar su política hacia la isla, según indicó ayer una portavoz de la Casa Blanca. “La política del presidente Trump de canalizar fondos al pueblo cubano y no a los militares ni a los servicios de seguridad e inteligencia es consistente con los objetivos del pueblo de Cuba”, manifestó Helen Aguirre Ferre, asesora especial del mandatario y directora de Medios de la Casa Blanca. Trump ha revertido parte del acercamiento a Cuba impulsado por su antecesor, Barack Obama, que junto a Castro retomó las relaciones diplomáticas entre los dos países en 2015, tras más de 50 años con ellas rotas. Aunque las respectivas embajadas continúan abiertas, el republicano ha enfriado las relaciones con el país caribeño, endureciendo el embargo sobre la isla, limitando los viajes de los estadounidenses y vetando a las empresas que pretendan operar con compañías en manos de las Fuerzas Armadas cubanas, que según expertos en Estados Unidos controlan en torno al 60 por ciento de la economía de la isla y el 80 por ciento del sector turístico. “Estados Unidos no tiene ninguna expectativa de que el pueblo cubano vaya a ver mayores libertades bajo el sucesor de Castro elegido a dedo”, dijo Aguirre Ferre. “Mantendremos nuestra solidaridad con el pueblo cubano mientras exige elecciones libres y justas, derechos humanos y civiles”, añadió.