La Biblioteca y Centro de Documentación y Archivo de la Enerc publica libros sobre cine
Técnica y análisis para las películas
La mayor institución argentina que reúne material gráfico sobre la materia acaba de editar Cine y dinero. Imaginarios ficcionales y sociales de la Argentina (1978-2000), de Marcela Visconti, y Obra y vida de Sarmiento en el cine, de Nicolás Suárez.
“La aspiración es tener todo lo publicado sobre cine en la Argentina”, dice Muoyo sobre la biblioteca.“La aspiración es tener todo lo publicado sobre cine en la Argentina”, dice Muoyo sobre la biblioteca.“La aspiración es tener todo lo publicado sobre cine en la Argentina”, dice Muoyo sobre la biblioteca.“La aspiración es tener todo lo publicado sobre cine en la Argentina”, dice Muoyo sobre la biblioteca.“La aspiración es tener todo lo publicado sobre cine en la Argentina”, dice Muoyo sobre la biblioteca.
“La aspiración es tener todo lo publicado sobre cine en la Argentina”, dice Muoyo sobre la biblioteca. 
Imagen: Sandra Cartasso

Creada a través de la ley que también creó el Instituto Nacional de Cinematografía (actual Incaa), la Biblioteca y Centro de Documentación y Archivo, dependiente de la Escuela Nacional de Experimentación y Realización Cinematográfica (Enerc), es la mayor institución argentina que reúne material gráfico sobre cine y una de las más completas de Iberoamérica. Situada en la sede de la escuela del Incaa (Moreno 1199), fue construida años después de su creación, en los ‘60, y comenzó a funcionar a mediados de 1967, con lo cual tiene medio siglo de existencia. Es de acceso público y gratuito, o sea que no hace falta ser estudiante de la Enerc para poder acceder a los materiales. Tiene 6800 libros, 400 títulos de revistas (cada título con sus respectivos ejemplares), 5000 artículos de revistas catalogados, 300 catálogos de festivales y 500 catálogos de guiones originales argentinos y extranjeros, entre otras colecciones importantes.

“Tenemos el guion de Apocalypse Now, que firmó Francis Ford Coppola cuando vino a la Argentina a realizar Tetro”, recuerda el director de la biblioteca, Adrián Muoyo. Además, hay un archivo enorme sobre la actividad cinematográfica en el país porque se guarda toda la información sobre las películas nacionales pero también sobre los estrenos extranjeros en la Argentina. “Uno puede venir a consultar la carpeta de las películas de Leonardo Favio, o una sobre Ingmar Bergman o sobre Federico Fellini”, informa Muoyo. Todos los días, la biblioteca registra la actividad cinematográfica en la Argentina. Si algún visitante quiere leer críticas del estreno de Amarcord en diarios locales, o si quiere consultar las críticas de alguna película de las décadas del ‘80 o ‘90, por ejemplo, la biblioteca las conserva. “También guardamos todo el material del cine nacional, la actividad del Instituto y de la escuela. La aspiración es tener todo lo publicado sobre cine en la Argentina. Que cualquiera que quiera buscar un libro que se publicó en el país y necesite saber dónde buscarlo pueda hacerlo en la biblioteca del Instituto”, cuenta el director. Por supuesto, eso incluye material de la época de la dictadura: “Tenemos documentos del Ente de Calificación Cinematográfica, que fue el ente de censura que funcionó hasta 1984 que, si bien no dependía del Instituto, nosotros lo tenemos porque consideramos que la biblioteca debe conservar la memoria de todas las expresiones del cine en la Argentina. Y también contamos con publicaciones que muestran cómo era la política cinematográfica en la época de la dictadura”, explica Muoyo.

La hemeroteca contiene cuatrocientos títulos de revistas de cine y un catálogo con todos los artículos que tienen esas revistas para que sea visible la búsqueda de información. También cuenta con material literario que no se encuentra en otras bibliotecas. “Por ejemplo, los guiones de cine originales. Tenemos la donación de Daniel Tinayre. Hace unos años encontramos un manuscrito que es probable que sea de Enrique Santos Discépolo. Lo que sí sabemos es que es un borrador del tango ‘Tormenta’, cuyo autor fue Discépolo. Eso lo encontramos dentro del guion del film Mateo, de Tinayre, donde actuó Discépolo”, explica Muoyo.

“Nosotros hacemos un análisis muy pormenorizado de la información que guardamos. Incluso, con los catálogos del festivales. Conservar y catalogar de manera profunda a los catálogos de festivales nos permite saber la presencia del cine argentino en el mundo. Por ejemplo, nosotros sabemos que Juan Moreira, de Leonardo Favio, participó en el Festival de San Sebastián pero, ¿contra qué películas compitió? Para saberlo, tenemos el catálogo original de ese festival”, sostiene el director de la biblioteca. Todo el material anterior a la década del ‘60 es producto de donaciones que se reciben, o bien que los propios responsables de la biblioteca se encargaron de rescatar. “Por ejemplo, hace diez años rescatamos la colección más importante de revistas del período mudo argentino, que estaba a punto de ser tirada a la basura”, cuenta Muoyo. Esa colección de revistas va de 1914 a 1933, año que se considera como el del fin del período mudo en la Argentina. También los responsables se dedican a completar colecciones de revistas, de catálogos de cineclubes argentinos y de catálogos de festivales argentinos.

El catálogo de la biblioteca está en formato electrónico. “Formamos parte de una iniciativa que es el catálogo colectivo de la Red BiblioCi (biblioci.org), que es una red iberoamericana de bibliotecas de cine. A partir de esa red, en 2014 creamos el primer catálogo de bibliotecas de cine del mundo. No existe en ninguna otra parte del mundo algo así, que reúna varios catálogos de bibliotecas de cine. Y tiene material de instituciones de México, España, Colombia, Venezuela, Bolivia, Chile, Uruguay, Brasil y la nuestra. Está casi toda América latina y los países que han tenido mayor actividad cinematográfica. Esto lo ofrecemos gratuitamente a todas las bibliotecas especializadas de cine de Iberoamérica. Ellos nos mandan el catálogo y nosotros los adaptamos a un formato unificado y lo subimos a la web. Hoy hay dieciséis bases de datos en el catálogo colectivo, pero en la próxima actualización que va a ser en junio vamos a tener veinte bases de datos”, cuenta Muoyo.

La biblioteca también publica libros. “La idea de publicar libros surgió a partir de 2014, cuando tomó forma una idea que venía de hace tiempo. Vimos que como se comenzaban a publicar desde este siglo libros sobre cine en la Argentina nosotros teníamos que formar parte de ese fenómeno y ayudar a publicar material que quizás sin apoyo estatal no vería la luz. Coincidimos con esta idea con el rector de entonces, Pablo Rovito, que también tenía el objetivo de sacar publicaciones a través de la escuela. Entonces, decidimos dos líneas dentro de la serie de publicaciones”. Una de ellas es la serie técnica, que comenzó en 2014 con el libro Cómo hacer el sonido de una película, de Carlos Abbate, actual rector de la Enerc y  un prestigioso técnico con más de cuarenta años de experiencia en el medio cinematográfico. “En el caso de los libros técnicos, sacamos publicaciones de profesionales de la Enerc, porque la escuela tiene una fuerte impronta técnica. En 2015 se resolvió apoyar la investigación cinematográfica en la Argentina a través de publicaciones. Entendimos que la mejor forma de hacerlo era a través de un concurso público. Así surgió el Concurso Nacional y Federal de Estudios sobre Cine Argentino Biblioteca Enerc-Incaa. Es muy interesante: por año se publican dos investigaciones sobre cine argentino y el ganador del concurso tiene la posibilidad de publicarlo, pero también recibe un premio en efectivo. Con lo cual es un acto que el Estado reconozca la profesionalidad de la investigación cinematográfica”, admite Muoyo. 

Los últimos son de la Segunda Edición del Concurso Nacional y Federal de Estudios sobre Cine Argentino/Biblioteca Enerc–Incaa: Cine y dinero. Imaginarios ficcionales y sociales de la Argentina (1978-2000), de Marcela Visconti, y Obra y vida de Sarmiento en el cine, de Nicolás Suárez. El libro de Visconti es fruto de una detallada y larga investigación sobre el tema de la circulación del dinero en varias películas argentinas. Visconti centra su análisis en cuatro películas: La parte del león (1978), de Adolfo Aristarain; Plata dulce (1982), de Fernando Ayala; Plata quemada (2000), de Marcelo Piñeyro, y Nueve reinas (2000), de Fabián Bielinsky. En tanto, la obra de Suárez se constituye como una investigación que revierte algunos preconceptos que se pueden tener sobre el tratamiento de una figura histórica como la de Sarmiento y su vínculo con el cine.

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