Hoy comienza el 8º Festival Internacional de Cine Político
Las realidades también se comunican en pantalla grande
El encuentro se realizará hasta el próximo miércoles en seis sedes, con entrada gratuita. Se verán 102 películas en varias secciones, focos y competencias. “Nuestros objetivos siempre fueron acercarle a la gente realidades de otros lugares”, dicen los organizadores.
Garzón/Assange: el juez y el rebelde, de Clara López Rubio y Juan Pancorbo, se verá en función de honor.Garzón/Assange: el juez y el rebelde, de Clara López Rubio y Juan Pancorbo, se verá en función de honor.Garzón/Assange: el juez y el rebelde, de Clara López Rubio y Juan Pancorbo, se verá en función de honor.Garzón/Assange: el juez y el rebelde, de Clara López Rubio y Juan Pancorbo, se verá en función de honor.Garzón/Assange: el juez y el rebelde, de Clara López Rubio y Juan Pancorbo, se verá en función de honor.
Garzón/Assange: el juez y el rebelde, de Clara López Rubio y Juan Pancorbo, se verá en función de honor. 

La política no es sólo tema de debate en las reuniones sociales y en los medios de comunicación sino también en la pantalla grande. Y el abordaje cinematográfico de la política tiene tantas aristas como la cantidad de ideologías que existen. Con la idea de darles visibilidad a algunas de ellas, se pensó el 8º Festival Internacional de Cine Político (Ficip), que se desarrollará entre hoy y el próximo miércoles en seis sedes de la ciudad (ver recuadro), con entrada gratuita. Organizada por la Asociación Civil Ficip, la muestra cuenta con cuatro responsables: Clara y Clelia Isasmendi (productora general), Mauro Simone y Osvaldo Cascella son los ideólogos y gestores de esta propuesta. A lo largo del Ficip podrán verse 102 películas divididas en diferentes secciones: tres Competencias Internacionales (largometrajes, mediometrajes y cortos), una Competencia Argentina de largos, una sección denominada Concurso de desarrollo de proyectos de largometrajes (donde se exhibirán trabajos no terminados), diferentes focos temáticos y diversas actividades paralelas. La apertura será hoy a las 19 en el Gaumont, con la proyección de la coproducción alemana-brasileña The Cleaners (Los limpiadores), de Hans Block y Moritz Riesewieck. El film se mete de lleno en la industria fantasma de la limpieza digital, donde Internet se libera de lo que no le gusta: violencia, pornografía y contenido político, entre otros temas. Por eso, los directores se preguntan en el documental: “¿Quién controla lo que vemos y lo que pensamos?”. 

Como anticipo del Ficip, ayer hubo un homenaje al patriarca del cine latinoamericano, Fernando Birri, fallecido en diciembre del año pasado. Se proyectaron, en versiones remasterizadas, El siglo del viento (se trata de un “noticiero del siglo”, como lo definía el también recordado escritor uruguayo Eduardo Galeano) y Remitente Nicaragua, un testimonio que en 1984, el cineasta trazó sobre el movimiento revolucionario en la nueva Nicaragua, su realidad humana, cotidiana, donde después de tantos años de dictadura política y de congelamiento cultural, se experimentaba lo nuevo y se recuperaba lo más antiguo de los elementos culturales nacionales. Durante el festival también se exhibirá BirriLata, una vuelta en tren, de Lorena Yenni, quien propone un viaje en el tiempo atravesando un diálogo entre el ilusionista y cineasta George Mélies –quien plantea a principios del siglo XX que “El cine tiene la capacidad de atrapar los sueños”– y Birri que, a principios del siglo XXI, completa preguntando: “¿Y cuáles son los sueños que aún no hemos soñado?”. 

La identidad política del Ficip

El Ficip llega a su octava edición como una muestra temática ya consolidada en el espectro festivalero porteño. Como sucede desde su primera edición, la idea es brindarle a los espectadores una herramienta más para actuar en la vida política desde otro lugar, y para poder comprender las luchas y conquistas de pueblos que se expresan a través de las artes audiovisuales. “Nuestros objetivos siempre fueron acercarle a la gente realidades de otros lugares. Esto nace a raíz de que en la Argentina siempre se dice que las cosas sólo pasan en la Argentina. No es cierto: las cosas buenas y malas pasan en todos lados. Esa fue una de las razones por las que empezamos este festival”, cuenta la productora general Clelia Isasmendi. “La otra razón fue desmitificar la palabra ‘política’, porque pareciera que todo lo que tiene que ver con la política es una mala palabra. Puede ser que haya dirigentes políticos que simbolicen una mala palabra, pero no todos los políticos, ni todos los dirigentes ni la gente que hace política son mala gente. Además, política es la vida. Hacemos política en la casa, en el trabajo. Política no significa partidismo. Esa es un poco la idea de este festival. Política significa cualquier lucha o cualquier cambio que uno intente hacer”, entiende Isasmendi. 

Los responsables del Ficip recibieron 850 películas, de las cuales eligieron 102. “Normalmente, cuando seleccionamos privilegiamos la parte cinematográfica. Si ésta no está bien, desgraciadamente no podemos elegirla. Después, de acuerdo a las temáticas, vemos cuáles son las películas que mejor están. El pulso de las temáticas lo dan los directores de todo el mundo”, explica la productora general del Ficip. Los focos temáticos (cada uno con su programación correspondiente, más allá de las competencias) son diversos: Ambiente, Arte y Política, Comunicación, Diversidad, Economía, Educación, Género, Historia, Inclusión, Personajes, Pueblos Originarios, Seguridad, Trata, Vivienda, Trabajo Esclavo, Migraciones y Memoria, Verdad y Justicia. “Hay un montón de películas sobre comunicación, sobre migración, sobre Memoria, Verdad y Justicia. Acá creen que eso solamente tiene que ver con lo que pasó con la dictadura. No, problemáticas de memoria, de verdad y de justicia las tienen en el mundo entero. Entonces, queremos mostrar también eso. Y lo tuvimos que aunar en un solo bloque. Allí hay siete películas y son distintas problemáticas, que no tienen que ver solamente con el tema de los juicios ni de lo que nos pasó en los 70, aunque hay de esas películas también”, cuenta Isasmendi. La productora también opina sobre el foco temático Migraciones: “Nosotros no tenemos el problema grave de la migración externa pero sí tenemos un problema con la migración interna o latinoamericana. Y somos muy xenófobos. Entonces, la idea es mostrar eso acá, en nuestro país, pero también es muy importante mostrar la problemática en Europa para que la gente entienda por qué el ser humano migra. A nadie le gusta migrar. No he visto ninguna película en que las personas sean felices porque tuvieron que migrar. Es un dolor inmenso tener que irte de tu tierra, de tu país, de tu gente, de tu familia porque no tenés posibilidades de sobrevivir”. 

Los contenidos del Ficip

Respecto de los temas que se repiten en geografías muy distantes y diferentes y que se ven reflejadas en las películas del Ficip, Isasmendi sostiene que uno de ellos “es el tema de la violencia hacia los diferentes: hacia los más pobres, hacia las personas de distinta raza, religión, hacia la mujer”. El otro tema es el de la comunicación. “Todo el mundo está preocupado por esto, ya sea por la falta de protección de datos, por la falta de libertad de expresión, por no poder obtener información. Hay un montón de películas acerca de ese tema”, sostiene la productora general. “Sobre las cárceles también hay varios films, que muestran cómo hacemos para reinsertar al hombre en la sociedad y cómo hay países que lo logran porque tienen  un programa, y no es que los tiran adentro de una cárcel y salen peores que cuando entraron”, afirma Isasmendi.  

Hay tres películas que podrán verse en funciones de honor. Una de ellas es Allende en su laberinto, del realizador chileno Miguel Littin. La imagen del golpe de estado del 11 de septiembre de 1973, protagonizado por el dictador Augusto Pinochet contra el gobierno democrático de Salvador Allende, nunca se les borró de la memoria a millones de ciudadanos chilenos. Tampoco nunca se le esfumaron sus recuerdos recurrentes a Littin, quien desde los 60 era amigo personal del hombre que logró la llegada del socialismo al poder por la vía del voto. Al momento de producirse el golpe, Littin era director de la productora estatal Chile Films. Fue un cargo que ocupó durante toda la gestión de la Unidad Popular (1970-1973). En su exilio en México y España, los años pasaron para Littin. Sin embargo, siempre le venía ese momento doloroso a la mente. Y lo obsesionaba contar cinematográficamente cómo habían sido las últimas horas del presidente Allende en el Palacio de La Moneda, más allá del hecho político. El resultado puede verse en Allende en su laberinto, que se proyectará el viernes a las 20 en el Museo del Cine-Colegio de Abogados. 

La otra función de honor será la del film Garzón/Assange: el juez y el rebelde, de Clara López Rubio y Juan Pancorbo: al frente de un equipo legal internacional, el exjuez Baltasar Garzón dirige un caso complejo, con una profunda dimensión política, que implica a diversos países y afecta a la libertad de información. Durante tres años, los realizadores siguieron a dos figuras importantes de la justicia y de la investigación del poder: desde que en 2012 Garzón asumiera la defensa de Julian Assange, el talento y la capacidad del exjuez han estado sometidos a prueba. El equipo jurídico tuvo que buscar, siempre en secreto, nuevas estrategias para defender al activista más famoso del mundo. El film se exhibirá el domingo a las 15 en El Cultural San Martín A.

La tercera función de honor será el martes a las 22 a las 15.45 en El Cultural San Martín B. Se trata de Tiempos de post-verdad. Nosotros como medios, del español Héctor Carré. La tecnología y en especial internet han originado una nueva forma de contar los hechos, produciendo mensajes simplificados sin rigor alguno, en tiempos récord, y que la sociedad termina dando por veraces: hechos falsos, presión del poder, infoentretenimiento, productividad de la información, circunstancias que enmarcan la pobre relación vivida en la actualidad, entre el público y los medios de comunicación. Todo esto está condensado en el film de Carré.

La historia y la actualidad

Si en los 60 el cine político era urgente, ¿cómo es en la actualidad? “Cuesta mucho hacer circular el cine político en las salas comerciales. De todas maneras, creo que con respecto a los 60 hay una efervescencia enorme, sobre todo en los últimos años, por hacer cine político, por mostrar las realidades y enterarnos de qué es lo que realmente sucede. Pienso que en las décadas del 60 y 70, con toda la política salió una gran corriente de cine político en Latinoamérica. Ahora hay otras formas de mostrar y la gente también tiene otra forma de ver. No es lo mismo el cine de los 70 que el de ahora porque la sociedad tiene otra manera de mirar. Y los directores tienen que adaptarse a eso”, analiza Isasmendi.  

Es por eso que el Ficip tiene films actuales, pero también anclados en la historia. Uno de ellos es El caso Fritz Bauer, del alemán Lars Kraum. Ambientado en la Alemania de 1957, el film cuenta la historia del fiscal general Fritz Bauer, quien recibe pruebas cruciales sobre el paradero de Adolf Eichmann, criminal nazi y responsable de la deportación masiva de los judíos, que supuestamente se esconde en Buenos Aires. Bauer ha intentado llevar los crímenes del Tercer Reich a los tribunales desde su regreso del exilio danés, aunque sin éxito, debido a la feroz determinación alemana de reprimir su pasado siniestro. Y entonces Bauer se pone en contacto con el servicio secreto israelí Mossad.

Uno de los mediometrajes en Competencia Internacional es 20 años después, de Anais Taracena: en 1996, se firmó la paz en Guatemala dejando atrás treinta y seis años de guerra civil. Como parte de los acuerdos, más cinco mil guerrilleros dejaron las armas y se incorporaron a una vida civil incierta. Hoy, dos décadas después de acuerdos de paz fallidos, la memoria del movimiento revolucionario se diluyó en el silencio. 

Entre las representantes argentinas figura una película muy acorde a los tiempos que corren: Sacar la voz: Trabajadoras de prensa en tiempos de ajuste, de Mariela Bernardez, Natalina Franco dos Santos y Lorena Tapia Garzón. A un año del ascenso al poder de Cambiemos, las directores realizaron este mediometraje documental que narra, a través de la historia de tres trabajadoras de prensa del sector de medios con y sin fines de lucro, el devenir de las relaciones de poder entre géneros, la división sexual del trabajo en las redacciones y la lucha por la emergencia femenina en roles de decisión y representatividad. En Concurso de Desarrollo de Proyectos se destaca la producción argentina Danubio, de Agustina Pérez Rial. Situada en los años 60, la película investiga los servicios de inteligencia que vigilaban la “infiltración del comunismo en la cultura”. Danubio es una película sobre la vida de los archivos y las huellas que quedan atestiguadas en los documentos. La realización toma como disparador la desclasificación de archivos que cuentan las persecuciones que el Servicio de Inteligencia de la Policía de la Provincia de Buenos Aires realizó en el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata. 

* Programación completa con fechas y horarios: ficip.com.ar

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