Súbete a mi moto
Cine La apuesta de la primera película en solitario de Agustín Toscano es arriesgada por donde se la mire. Su escenario y lenguaje son decididamente locales: Toscano es tucumano, director de teatro y dramaturgo, también tucumanos los personajes de su película y los actores. Por eso se llama El motoarrebatador y no “el motochorro”, un término que no se usa en la provincia. Seleccionada para la Quincena de Realizadores de Cannes, El motoarrebatador empieza con un robo típico pero pronto se aleja del drama realista con mirada social para adentrarse en territorios desconocidos que, por momentos, se abren desembozadamente hacia la comedia e incluso hacia el western, con las motos reemplazando a los caballos. Pero lo más arriesgado es la relación entre víctima y victimario después del robo: esa extraña intimidad que consiguen, un vínculo insólito y posible.





















