Los que ponen el cuerpo en la plaza
Una emoción colectiva

Azul posa con el Congreso de fondo y sostiene un cartel a favor del aborto mientras Adriana, su madre, le sacaba una  foto con el celular. “Me siento muy acompañada, hay una energía de que todos sentimos lo mismo. Es esa emoción colectiva de ver en el colectivo o en el subte a alguien con el pañuelo verde y sonreír”, le comentó Azul a PáginaI12.

Adriana aseguró que toda su vida estuvo de acuerdo con el aborto porque “al estar penado, la culpa siempre cae sobre la mujer, ya te condenan de entrada. La clase media lava las culpas en el psiquiatra, mientras que las pobres mueren por abortos clandestinos”. Además, criticó la “hipocresía” de quienes están del otro lado de la valla, donde hay “mujeres que abortaron y varones que obligaron a que una mujer aborte”. Adriana opinó que la ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo “viene a sanear un montón de cosas” y que, aunque no logre la media sanción en la Cámara de Diputados “hay una conciencia popular, un veredicto de la gente que apoya la legalización del aborto”. 

Al lado de la carpa donde la Campaña por el Aborto Legal puso una pantalla para transmitir la sesión legislativa, un grupo de nueve estudiantes de la Facultad de Medicina de Rosario se pintaba la cara con maquillaje verde. Todas estudian para ser médicas y contaron que desde la institución salieron tres micros llenos de mujeres de distintas carreras de la facultad para participar de la vigilia. “Acá se vive diferente, genera emoción sentirse acompañada”, dijo Sofía, rodeada de mochilas, bolsas de dormir y termos con agua caliente. También señaló que la carrera no está encarada con perspectiva de género y que recién el año pasado se incluyó como materia optativa “El aborto como problema de salud”. “Si bien el protocolo nacional se implementa muy bien allá, en la carrera no se habla del aborto, no te forman para practicarlo, salvo que suceda de forma espontánea”, informó Sofía.

Unos pasos más adelante estaba Victoria con dos compañeras del colegio secundario, su hermana Guadalupe y su mamá, Mariana. Llevaron carteles con consignas como “Al patriarcado ni cabida”. Contaron que faltaron al colegio para poder estar en la plaza y que una de sus docentes cambió de día una prueba para que los alumnos puedan ir a la vigilia. “Me parece súper copado que logramos esto con marchas, saliendo a la calle, porque si no era por eso no salía”, afirmó Guadalupe.

También dijeron presente mujeres de otros países. Jeanne es estudiante de intercambio de derecho, vino a la Argentina hace un año y fue a la concentración con sus amigas, todas con pañuelos verdes. “En Francia es un derecho que nos parece normal, recién acá nos dimos cuenta de que no es así. Hay muchas cosas que cambiar”, le dijo a PáginaI12. Ella y sus amigas informaron que en el país galo el aborto es legal desde 1975 con la sanción de la Ley Veil. Además, Jeanne afirmó que acá en su facultad tuvieron “conferencias obligatorias con especialistas en contra” y que se fue por falta de voces a favor de la IVE. 

Juan estaba esperando encontrarse con amigos. Contó que de adolescente una amiga suya decidió abortar y que en ese momento “era una mierda, especialmente por el miedo y casi imposible por el dinero que salía”. Hoy apoya la legalización del aborto porque “es una cuestión de salud pública, el derecho universal de decidir de cada cuerpo gestante”.

Informe: Ludmila Ferrer.