Croacia no desaprovechó la oportunidad que le brindó el empate argentino y venció por 2-0 a Nigeria para adueñarse, por el momento, de la punta del Grupo D. Con goles de Etebo, en contra, y Modric, de penal, el próximo rival argentino (jueves, a las 15) mostró un rendimiento aún más contundente de lo que fue el resultado final, y mete miedo.

El plan croata fue claro. Cuatro en el fondo, dos mediocampistas centrales, otros dos por las bandas y un par de atacantes bien definidos. Claro que la clave pasó por el doble cinco, compuesto por los talentosos Modric y Rakitic: una pareja que mostró una performance bien diferente a la de la dupla formada por Mascherano y Biglia frente a Islandia. Esta fue una apuesta del entrenador Zlatko Dalic (que habrá que ver si se repite frente a Argentina), ya que el volante de Real Madrid venía jugando en los amistosos previos como mediapunta, mientras que al de Barcelona lo acompañaba Badelj, de corte más defensivo. Y la apuesta del DT tuvo como resultado buena generación de juego. Con Perisic (figura en Inter) y Rebic como extremos, más Kramaric –un poco más retrasado– y Mandzukic (se destaca en Juventus) como referencias de ataque, los cerebros del medio balcánico siempre tuvieron opción de pase. Y sus receptores, mientras tanto, no se anduvieron con vueltas: o tiraban el centro en busca de los 1,90 metros de Mandzukic o remataban de media y larga distancia.

Sin embargo, lo que no les sobró a los de casaca cuadriculada fue la puntería. Allí se vio beneficiado el jovencísimo arquero nigieriano Uzoho, que se la pasó volando ante cada remate que se iba cerca. El uno africano, de 19 años y siete meses, se convirtió en el segundo arquero más joven en disputar un Mundial –el primero sigue siendo Lee Chang Young, que con 19 años y seis meses participó de la copa de 1966 con Corea del Norte–. El resto del elenco nigeriano también fue víctima del dominio europeo que se vio ayer en la Arena Baltika Kaliningrado. Los centrales croatas controlaron a su centrodelantero Ighalo; mientras que los créditos verdes, Moses e Iwobi (de Chelsea y Arsenal, respectivamente) no pudieron explotar la aparente lentitud de los defensores rivales.

Para colmo, la clásica estampa de equipo africano dirigido por algún experimentado europeo (en este caso, Gernot Rohr, alemán de 64 años) al que le sobra buen pie pero peca de ingenuidad en el aspecto defensivo, se hizo presente ayer cuando, a los 70, Ekong tomó en el área a Mandzukic frente al árbitro, lo que derivó en el penal que puso el 2-0 final. Con el resultado definido, Croacia siguió al ataque y pudo haber incrementado la diferencia ante un rival que no tuvo reacción. En conclusión, un debut casi soñado para los balcánicos, como el que hubiese querido tener Jorge Sampaoli.