Contrapunto entre oradora y senadora
Un paseo por el Código Civil

La tucumana Silvia Elías de Pérez preguntaba a la jurista Aída Kemelmajer acerca de la interpretación de los derechos que deberían prevalecer a la hora de legalizar la interrupción voluntaria del embarazo y el criterio de progresividad (a mayor desarrollo, más derechos). 

“Tener un niño no deseado en el seno materno versus la vida del otro. ¿No es proporcional el tema?”, dijo la senadora. “Sí, porque fíjese, esa palabra que usted ha utilizado: el otro. La Corte Interamericana ha distinguido perfectamente vida de persona. Usted en ese otro está indicando una persona...”, dijo la oradora y Elías de Pérez interrumpió: “un ser humano”. “Alguien que puede llegar a ser un ser humano. Incluso en el Código Civil desde Vélez hay una norma que dice que esa persona está sometida a una condición resolutoria: que nazca con vida. Si no nace con vida, es como si nunca hubiese nacido”, acotó la oradora.

Elías probó desde otro ángulo: “pero usted ha hecho mención a la reforma del Código Civil en donde se admite que hay vida desde la concepción”. “No, no decimos que hay vida desde la concepción. Decimos que la vida está protegida desde la concepción; es lo que nos enseña la Corte Interamericana”, aclaró Kemelmajer.

“Estamos hablando de un ser humano que se juega la vida. Y por el otro lado, hablamos de autonomía, deseo, no deseo, de quien toma la decisión”, acotó poco después Elías de Pérez, que seguía pidiendo por la regla de proporcionalidad. “Ahora le voy a explicar”, dijo Kemelmajer, y tomó un trago de agua. “Esta vida es una vida muy especial porque está dentro de otra persona, adentro de otro cuerpo, está dependiendo de ese cuerpo. Entonces, cuando los intereses de ambos son convergentes, el ordenamiento viene y le presta plena protección a esa persona que está viva y a ese feto por eso, por ejemplo, el Código Civil y Comercial da derecho a peticionar alimentos a la mujer embarazada. ¿Por qué? Porque sus derechos, voluntad y autonomía es convergente con la del feto”. Pero “el problema es cuando esos derechos entran en conflicto”. “Mientras no tiene suficiente desarrollo ese feto, prioriza la vida de la mujer y la salud física y mental de esa mujer, porque esa mujer es una persona autónoma y está desarrollando en su cuerpo algo que psíquicamente no soporta”, dijo Kemelmajer. Elías de Pérez se encogió de hombros.

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